Control de precios y equilibrio de mercado
Con acierto, el presidente electo, Juan Carlos Varela, ha dicho que desde el día uno de inicio de su mandato, planteará al país el control de precios de emergencia para 22 artículos que componen la canasta básica familiar, con el propósito de que los consumidores lleven más del producto a sus casas, y logren ahorros sustanciales.
Desde mi perspectiva como economista, es posible el restablecimiento de los controles de precios como política económica, medida que existía y siempre ha existido en los Estados democráticos que procuran el bienestar general. No es cierto que la medida pudiera generar escasez o desabastecimientos. La medida es viable como una fórmula estabilizadora del mercado, cuando se busca el equilibrio entre productores y consumidores; es aquí donde radica el gran problema.
Los consumidores gastan más en alimentos que en vestidos. El costo promedio de alimentar, a cinco integrantes de una familia está por el orden de $375.00 mensuales, sin incluir servicios básicos como luz, agua y transporte. Si la relación oferta-demanda se diera de manera directa, tanto los oferentes como los demandantes recibirían precios justos por cantidades razonables para ambos, pero cuando entra el intermediario, el escenario del mercado queda distorsionado, lo que genera pagos bajos a productores y costos altos para consumidores.
Si el Estado impulsara una cadena sólida de distribución de la producción, perdería fuerza el intermediario y se controlaría de manera efectiva la especulación. De entre las variadas formas de implementar un control de precios, se trata de la fijación de precios máximos o mínimos, tendientes a estabilizar los mercados mediante la norma del equilibrio.
El control de precios es una medida antigua que se “remonta al Antiguo Testamento. En el año 301, el emperador romano Diocleciano emitió su ‘Edicto sobre Precios Máximos’ que regulaba prácticamente todo el comercio de bienes y servicios dentro del Imperio romano”.
Durante el mercantilismo se produjeron numerosas medidas de control de precios, como la tasa de granos. Durante la Revolución francesa, la Convención Nacional emitió la Ley del máximum general (Loi du maximum général, 1793) fijando precios máximos para los cereales panificables. Históricamente, los controles de precios han sido parte de programas de transformaciones económicas y es justamente lo que interpretamos, impulsar medidas que redunden en beneficios generales para el pueblo, y eso es posible con el verdadero rol del equilibrio del mercado. Recordemos que nuestra incorporación a los procesos de globalización a principios de 1994, abrieron a libre oferta y demanda los productos esenciales de la dieta panameña, lo que en gran medida dio margen a la especulación y al fortalecimiento de los intermediarios como agentes económicos, cuya actividad es poco regulada, improductiva, acaparadora y especuladora.
El fundamento del mercado, enuncia la presencia de dos fuerzas que le son esenciales: productores y consumidores. Así, los productores buscan colocar mayores cantidades de sus productos en el mercado según sean los precios, y los compradores buscan llevar más de esos productos a sus hogares, también a los posibles precios del mercado, esa interacción encontrada produce un precio que satisface a ambas fuerzas, de esa manera el productor vende cantidades de productos al mismo precio que los compradores adquieren cantidades del producto ofrecido, se llega de esta manera al equilibrio de mercado. Se vuelve poco probable que, a causa de establecer controles de precios, se pueda dar desabastecimientos; el productor necesita colocar sus productos en el mercado, y el consumidor quiere llevar productos para sostener a sus familias. ¿Quién produce desabastecimiento? Justamente el que no produce, el que compra la producción, la acapara y almacena para luego especular con los precios.
Las recientes protestas de los productores de maíz y de arroz nacional evidencian nuestras explicaciones, sus productos no entran en el mercado porque se lo impide la muralla importadora, exentos de obligaciones fiscales y con todas las ventajas que le imprimen los intermediarios. Qué significa, mientras estos productores se tragan sus cosechas, los supermercados están repletos del mismo producto, pero importado. Qué le pasa al mercado, entra en desequilibrio, puesto que no se da la relación productores-compradores, sino intermediarios compradores.
El control de precios se establece, por lo general, para evitar la inflación o los altos costos de la vida, en un intento por abaratar el consumo de los sectores populares.