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Control y calidad


Tras incontables denuncias sobre irregularidades en las obras que se construyen con los millonarios fondos del Programa de Desarrollo Comunitario (PRODEC), en buena hora se aprobó una nueva reglamentación para garantizar que estos recursos se inviertan de la mejor manera.

Atrás quedó la potestad que tenían los gobernadores para licitar y dar órdenes de proceder para proyectos en sus provincias, sin el más mínimo detalle de control.

La nueva Coordinación Ejecutiva debería cumplir esa rigurosa labor de fiscalización, no después de adjudicar la obra, si no antes de que empresarios inescrupulosos las entreguen mal o, en el peor de los casos, se declaren en quiebra para no hacer frente a su obligación. No basta con suspender a las empresas para hacer tratos con el Estado, pues lo que debe imponerse es la cárcel.