Controlados por el tiempo
Nuestro tiempo no se detiene, es un tictac constante desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, sin dejar de contar cuando dormimos.
Siendo drástico y negativo, diría que el tiempo mientras dormimos es perdido, mientras que siendo positivo, lo vería como una inversión y una carga de baterías para el siguiente día.
El factor tiempo es una de las principales preocupaciones de la ciudad moderna. Y es el mayor controlador de nuestra vida. Si vemos un tipo común en la ciudad:
Se levanta a las 5:00 a.m.
Gimnasio de 5:30 a.m. a 6:30 a.m.
Toma baño y se viste de 6:30 a.m. a 7:15 a.m.
Se dirige al trabajo de 7:20 a.m. a 8:00 a.m.
Almuerza de 12:00 p.m. a 1:00 p.m.
Sale a las 6:00 p.m.
Labores diarias de 7:00 p.m. a 9:00 p.m.
Dormir
Viene el siguiente día igual...
Estamos supercontrolados por el horario que simplemente no podemos olvidarnos de él. Si nos volvemos presa del tiempo y la rutina, nuestros días pasarán y nos diremos: “¡Wao, tan rápido pasó el día!”. Increíble, parece que fue ayer que fue Año Nuevo y ya estamos en junio.
¿Qué hacemos hoy? Me pregunto.
¿Por qué no jugamos con nuestro amigo en tema y le sacamos provecho a los horarios por día?
Tomemos pausas para hacer cosas que nos hacen felices, busquemos tiempos importantes para nuestro bienestar físico, emocional y espiritual.
Físico: Deportes que nos gusten o ir al gimnasio, incluyámoslos en nuestro plan diario. Al menos 30 minutos para correr, patinar, bici.
Emocional: Busquemos tiempo para abrazar, besar y compartir. Somos seres 100% sociales y más en una ciudad como la nuestra. El sentir compañía de conversación, compartir temas y formar parte de grupos debe incluirse dentro de nuestro día a día. Dediquemos intervalos de 15 a 30 minutos para hablar con familiares, parejas o amigos.
Espiritual: Sea cual sea nuestra religión o creencia, es decir rezar o meditar. Son prácticas básicas dentro de nuestro tiempo y horario. No podemos dejarnos cegar por lo material y la vida del consumo. Somos seres espirituales que buscamos la fuerza para sobrevivir a los problemas. Unos 15 a 30 minutos para hablar con Dios o una tranquila meditación nos harán reflexionar acerca del valor de nuestra vida y lo importante que es cada minuto.
El tiempo es tictac diario, el cual nos puede causar estrés y malos ratos. Pero si lo usamos adecuadamente, nos llevará por un camino de paz y satisfacción personal.