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Controles sin control

Por: Redacción 14/07/2014

La amenaza de los productores de arroz de no sembrar una hectárea más si no se les compra el grano en cáscara a 22 o 23 dólares el quintal amplía la irracionalidad del sistema de control de precios que se ejecuta sin la consulta previa con los agricultores, intermediarios y vendedores de productos bajo regulación. En una reunión en la que se impidió el acceso a los periodistas de Santiago de Veraguas, el titular de la cartera del Mida dio a conocer que se reunirá con productores de carne, leche y otros, siguiendo órdenes del presidente Juan Carlos Varela. Contrariamente a los anuncios gubernamentales, los controles de precios se asemejan a la popular frase “dispara primero, después pide los papeles”: se están ejecutando sin haberse reunido previamente a su aplicación con los agentes del proceso económico.

Por estos motivos, ya se presentan las consecuencias históricas del sistema de control de precios de los productos de consumo popular cuando se dictan por discursos políticos. La situación de los productores de arroz es trágica. Cada año disminuye la producción de arroz nacional porque no se atienden las necesidades de los agricultores. Cada año se compra más arroz de productores extranjeros para satisfacer la demanda del mercado nacional. Pero con el control de precios vendrá la ruina de la producción de un alimento indispensable en la dieta de los panameños.

A la salida de la reunión con los arroceros veragüenses, el ministro de Desarrollo Agropecuario, Jorge Arango, dijo que ya se descubrió el juegavivo de los que venden en Costa Rica los productos de la canasta básica de Panamá que les dejan mayores márgenes de utilidad. La fuga de productos regulados es otra de las características típicas del control de precios, como se aprecia en las fronteras de Venezuela y Colombia y de México y Estados Unidos. Luego llegarán el contrabando, el mercado negro, el desabastecimiento de alimentos, el racionamiento de las compras.

Los supermercados de la cadena Rey tienen un letrero para limitar las compras no solo de arroz, sino de los otros productos controlados. La empresa quiere evitar las compras frenéticas que en poco tiempo vaciarían los stocks habitualmente calculados. Cualquiera que sea el motivo de la medida, esto se llama racionamiento.

El racionamiento, la fuga de productos, la baja de la producción de arroz por falta de alicientes, forman parte de las consecuencias calamitosas de la implantación de un sistema reñido con la práctica de la economía libre de Panamá. El desabastecimiento provocará filas de consumidores si no se reajusta o se deroga el decreto que fue inspirado para ganar las elecciones sin importar el sacrificio que conllevaría a los panameños que no tienen recursos para adquirir productos no controlados.

Parece que por razones de competitividad política con el régimen anterior, el Gobierno no apuesta al sistema de ventas de alimentos de consumo popular a través de las jumboferias. Estas son una alternativa real de ventas mediante tratos directos de precios con los productores. Tampoco se aprovechan las instalaciones del moderno mercado de abastecimiento anexo a la Cadena de Frío que garantiza a los productores obtener precios favorables sin el temor a la rápida putrefacción de verduras y frutos. El revanchismo político perjudica a los agentes del mercado y las necesidades del pueblo panameño.

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Viernes 7 de agosto de 2026