Conversación con un padre angustiado
Por casualidad de la adversidad de tener parientes detenidos, he conocido el dolor de un padre de familia que no sale del asombro de vivir en un país donde supuestamente existe un Estado democrático de Derecho, pero que en esta patria -que ha hecho suya- se usa al Ministerio Público para secuestrar, chantajear y presionar a cualquier persona, por venganza personal. No me une ningún vínculo económico o político con este hombre; escribo estas líneas por solidaridad de padre, por compasión y misericordia con quien me hizo la siguiente narración. "Mi hijo no es político. Es un ser trabajador que otros llaman empresario. ¡Jamás ha sido político! Contrario a lo que muchos creen, no es un "preso político", sino una persona secuestrada por un dictador civil. Me dijo con voz temblorosa, pero firme y categórica Don Romano Francolini, padre de Riccardo Francolini. Me contó que en 1945, cuando tenía solo 14 años, "se escuchaban bombas que tiraban aviones americanos y nazis. Había tanta hambre que en Florencia desaparecieron todos los gatos". Cuenta este venerable abuelo que terminada la Segunda Guerra Mundial, con Europa arrasada por la barbarie humana, le tocó llegar a Panamá en 1961. "Con una mano adelante y otra atrás" comenzó a trabajar como mesero en el renombrado restaurante Capri, en Vía España. El 9 de enero de 1964 tuvo que correr por su vida, porque los patriotas panameños lo confundieron con un gringo: "io sono italiano… yo soy italiano no gringo", tuvo que gritar. Más tarde se dedicó a su profesión, la joyería; conoció a su amada esposa, doña Marisol Arosemena Guerrero, descendiente del prócer de la Independencia del 3 de Noviembre de 1903, prima del mártir del 9 de Enero de 1964, Ascanio Arosemena y sobrina de la laureada poetisa Otilia Arosemena de Tejeira. Con Marisol tuvo una honorable familia. En 1983 cuando su hijo Riccardo tenia apenas 13 años, le consiguió un trabajo de empacador en el "Mercado de la Carne" de Vía Brasil, cuyo propietario era su amigo Don Blas Mangravita. El chico estudió y entró al "mundo bancario" donde por su dedicación al estudio fue "becado" para perfeccionar sus conocimientos hasta lograr ser un profesional. Su retoño Riccardo conoció a su hoy esposa, Iraida García Carranza, excelente mujer, hija y madre de 4 hijos. Ambos trabajaron desde pequeños en la banca y poco a poco fueron echando para adelante. Don Romano Francolini sostiene que en "Panamá, cualquiera que se "prepare" (estudie) y trabaje duro, puede salir adelante, como lo ha hecho mi hijo" que además de hacer carrera en la banca, incursionó en el sector de la construcción y el negocio inmobiliario y el comercio. Ha sido un emprendedor nato, desde venta de chicles y paletas, pasando por el "negocio de la Educación", más por servicio que por utilidad; la venta de autos y finalmente de lleno en la construcción donde ha edificado barriadas, edificios y centros comerciales. Finalmente, Don Romano reflexiona y expresa firmemente: "Riccardo, mi hijo, por hacer Patria hoy está secuestrado por una venganza personal expresada públicamente. En el gobierno pasado el exmandatario Ricardo Martinelli le pidió que le ayudara con la administración de la Caja de Ahorros, sin imaginar que podría quedar preso por hacer un buen trabajo. Con el equipo de la Caja de Ahorros- le metieron "alma vida y corazón" y el "Banco de la Familia Panameña" pasó de la posición 12 en préstamos hipotecarios al número 2. Se adelantaron a otros bancos locales e internacionales, y crearon la "Caja Amiga" que permitió a personas de los más recónditos lugares "pagar en línea" (realizar transacciones bancarias), o sea, les "robó el mandado" a los amigos banqueros del actual presidente. ¿Será que los que financiaron la candidatura presidencial quieren recuperar esas carteras, desacreditando a la Caja de Ahorros? "Luego de un mes de encarcelamiento, mi hijo me comentó: ¡"Yo estoy es secuestrado"! Me han solicitado costo de rescate, cuyo precio de su libertad es mencionar que Ricardo Martinelli es el autor intelectual del supuesto delito cometido en la Caja de Ahorros. "Ni pienses que los recursos interpuestos por tus abogados van a salir a tu favor", le señalaron los interlocutores y mensajeros del poder transitorio, que hoy olvidan que el poder se acaba. "Yo le dije a mi hijo, Riccardo, tú tienes dos formas de salir de aquí: Como un hombre que eres, o como los otros que se dejaron quebrar y quedan como niñitas.
(*Dirigente Transportista y del PRD.)