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Convivencia y solidaridad social

Por: Redacción 22/08/2016

A pesar de todo, todavía se demuestra el interés común que nos une a la mayoría de los panameños. El mismo afán de cultura, la misma noble necesidad de comunicar inquietudes e intercambiar ideas y sentimientos contribuyentes a la economía intelectual de la patria, si es dable hablar así cuando solo se trata de descubrir, tamizar y sedimentar los valores más limpios y armoniosos de la vida de la comunidad nacional. Cuando, en síntesis sublime de humana comprensión, se llega al mágico descubrimiento de que todos somos hermanos, ¿qué fácilmente se conciertan jerarquías y se nivelan alturas en el panorama moral de un pueblo dueño de sí mismo? ¡He ahí la convivencia y solidaridad social como reto!

Propiedad, familia y Estado son tres conceptos que no se pueden disociar sin atentar contra la estructura permanente de la moral humana. La moralidad individual más avanzada, y hasta cuando pueda personificar en sus dos formas superiores, el santo y el héroe, se supedita forzosamente al canon de la moral social colectiva y solo logra tal superación por eso mismo. El heroísmo ni la santidad tendrían significado humano alguno si no estuvieran referidos a la razón específica, esto es, a la moral razonada de la especie en sus relaciones permanentes de convivencia.

No bastan, por ejemplo, los vínculos de la sangre ni el mismo intercambio espiritual, que salta los límites geográficos, a pesar de las más obstinadas razones de Estado, para realizar la unidad entre naciones. Es necesario el entendimiento utilitario, la armonía de las recíprocas conveniencias económicas en que se basan todos los sistemas de convivencia racional de pueblos cultos, entendida la nacionalidad no como un ente abstracto que tiene su acabada representación en los símbolos privativos de cada nación, en el patriotismo regional anquilosado en el dogma y el prejuicio, sino como una realidad viva y palpitante, sensible y razonadora como todos los valores humanos diferenciados en el complejo universal.

En trances cruciales como el que al presente vivimos, patriótica es toda acción que nos permita a los panameños y panameñas conocernos mejor, tasar en lo que vale la herencia de principios e ideales de que se alimenta el alma auténtica de la nacionalidad. Hay que tender a estimular y organizar este contacto personal entre nuestros hombres y mujeres de estudio y nuestra juventud universitaria por lo que significa desde un punto de vista cultural y por lo que el conocimiento directo de estos últimos, especialmente, ha de representar como positivo avance hacia una más estrecha identificación de miras y anhelos en lo que concierne al examen de los problemas de nuestra realidad y las soluciones que puede aportárseles.

El maestro, el empleado, el empresario, el obrero, el estudioso, el periodista, el profesional desempeñan menesteres que son indispensables para la armónica y fructuosa convivencia humana.

Educar, crear riqueza y distribuirla; dirigir y realizar las tareas de la administración pública; investigar en los laboratorios, asimilar conocimientos en las vigilias estudiosas o difundirlas a través del libro o la revista; organizar y conducir empresas industriales o mercantiles; producir obras de arte, orientar e informar a la opinión pública por medio de la prensa oral y escrita, cada uno de estos quehaceres significa ejecutar funciones de precioso contenido social, sin las cuales no habría vida comunitaria ni progreso y bienestar colectivos.

*Pedagogo, escritor, diplomático

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Jueves 23 de julio de 2026