Cooperativismo
Panamá fue escenario en el año 2012 de la realización de la II Cumbre de la Alianza Cooperativa Internacional, con la participación de un millar de representantes de cooperativas del mundo. La declaración final de la cumbre concluyó con la necesidad de fortalecer el movimiento cooperativista como una herramienta para lograr un mundo mejor. Sin embargo, en dirección opuesta al optimismo cooperativista, en nuestro país siguen presentándose casos de asociaciones de cooperativas sometidas a investigaciones, a causa de administraciones deficientes.
Las señales de alarma empezaron entre 1997 y 1998, cuando la Federación de Cooperativas de Ahorro y Préstamo decidió vender el banco Fedpa, antes de llegar a situaciones críticas. Actualmente hay alrededor de nueve asociaciones de ahorro y préstamo bajo intervención del Instituto Panameño Autónomo Cooperativo (Ipacoop), por dificultades delicadas de orden administrativo. Recientemente se ha intervenido a la cooperativa de empleados de la Caja de Seguro Social por descapitalización que bloquea pagos de intereses y eventuales retiros de los ahorros depositados.
En Panamá hay 270 cooperativas de profesionales, transportistas y agricultores, que tienen alrededor de 200 mil asociados con activos que se calculan en 600 millones. Todos ellos han confiado en la seriedad y eficiencia de esta herramienta, creada para la ayuda social y no para el lucro de unos cuantos. Se estableció el Instituto Panameño Autónomo Cooperativista (Ipacoop), para supervisar el correcto funcionamiento de las asociaciones de ahorro y crédito. Muchos panameños han puesto su credibilidad en el cooperativismo.
Afortunadamente no llegan al 5% las intervenidas. Sin embargo, es prudente reexaminar la ley de cooperativas antes de que se amplíen las intervenciones que congelan y las fiscalizaciones que debilitan la confianza de los ahorristas. Como empresas de carácter social, representan un modelo alternativo a la banca privada, el cual contribuye a la promoción del desarrollo socioeconómico y a la distribución social de la riqueza.
Constituye una herramienta de ahorro y crédito que, si se organiza adecuadamente, coadyuva a que las personas cuenten con una fuente de financiamiento que posibilita el acceso a quienes no la encuentran en la banca privada. La democratización del crédito se hace posible en las cooperativas a base de un mecanismo de ahorro de profesionales y trabajadores en general, que concurre a la propia satisfacción crediticia de los profesionales y trabajadores panameños en general.
En el campo de la vivienda privada, las cooperativas han tenido una sólida presencia, especialmente en Puerto Rico, Perú y otros países. Panamá posee las condiciones para que las cooperativas se inserten en el marco del boom de la vivienda, si corrigen sin tardanza las irregularidades administrativas detectadas en algunas. Existe un mercado de vivienda de clase media limitado por la inflación en la construcción, que no permite, hasta el momento, una adecuada expansión. La coordinación entre el Ipacoop y el Ministerio de Vivienda contribuiría a que las cooperativas obtengan una presencia de alcances insospechados.