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Corre la sangre en Panamá


Todavía muchas personas no terminan de acomodarse en el 2012 y en los primeros 10 días se han reportado más de 23 asesinatos en el país.

En otras palabras por día se está registrando un promedio de 2.3 homicidos. Algo escandaloso y que no se justifica. Haciendo un análisis serio de la situación sería injusto culpar de todos esos casos a las autoridades. Por ejemplo el fin de semana en una comunidad de Tocumen un jóven asesina de una puñalada a su primo por el simple hecho de no querer ir a comprar unas cervezas. Estuvieron festejando minutos antes.

En otro caso un hijo asesina a su padre, también influenciado por los efectos de las bebidas alcohólicas. La tragedia es doble, un familiar asesinado y otro detenido por un delito grave.

Son hechos que dejan un mensaje claro a la opinión pública sobre la formación de valores en el hogar y el respeto por la vida.

Aunque las estadísticas reflejan que la mayor parte de los casos están vinculados al crimen organizado, donde se incluyen a las bandas y el narcotráfico, también existen otros homicidios por violencia familiar y por falta de tolerancia.

El abuso de drogas también tiene su efecto en la sociedad, Los ciudadanos influenciados por drogas pierden en ocasiones la noción del tiempo y actúan por emociones sin medir las consecuencias.

También es una realidad que la policía no puede combatir sola al crimen organizado. Los pandilleros y narcotraficantes están bien armados y han demostrado que no les importa utilizar esa armas en cualquier lugar. Pedirle a los ciudadanos paciencia cuando en las esquinas de sus casas se registran balaceras, es complicado. Las acciones contra la violencia deben ser rápidas, pero organizadas.

La violencia afecta a la sociedad en general, sin importar su condición económica. Es así.