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Corruptos también que corrompen


Cada año, un billón de dólares acaban en los bolsillos de funcionarios públicos en concepto de sobornos, según los datos sobre corrupción que maneja el Banco Mundial. El Departamento de Justicia de Estados Unidos investiga a 78 multinacionales por violar el Foreign Corrupt Practices Act, una ley que castiga los sobornos de empresarios nacionales a funcionarios extranjeros para obtener tratos de favor y ventajas comerciales. También se aplica a empresas de otros países, siempre y cuando tengan intercambios mercantiles en suelo estadounidense.

De las multinacionales investigadas destacan Avon, Goldman Sachs, Hewlett-Packard, Pfizer y Wal-Mart. Algunas de estas compañías ya estaban en el punto de mira de la sociedad civil. Goldman Sachs por el papel que ha jugado en la crisis económica mundial y por la infiltración de ex altos directivos en la política de alto nivel de varios países; Pfizer por tener que pagar miles de millones de dólares tras ocultar los efectos secundarios de algunos productos y Wal-Mart por sus prácticas discriminante y monopolísticas. La compañía alemana Siemens ha pagado 800 millones de dólares en EE.UU. y otros 800 millones en Alemania para evitar los tribunales. En 2008, se le acusó de sobornar a políticos de varios países, entre ellos Argentina.

Hasta años recientes, pocas personas habían sido imputadas en EE.UU., por sobornos en el extranjero. A partir de 2007, 58 compañías han pagado casi 4 billones de dólares para alcanzar acuerdos extrajudiciales y evitar que los casos llegaran a los tribunales. Casi 70 personas han sido imputadas, 20 están a la espera de un juicio y 42 han sido ya condenadas. A 22 les han retirado los cargos o han sido absueltas. Sin embargo, la lucha contra la corrupción de multinacionales en países extranjeros tiene detractores, como el juez que echó por tierra una investigación del FBI sobre sobornos de una empresa armamentística a funcionarios de un país africano. Veintidós personas estaban detenidas. El juez consideró que la fiscalía había ido lejos y que su enfoque había sido “ muy agresivo”.

Empresarios, juristas y miembros de la Cámara de Comercio se han sumado a las críticas contra el Departamento de Justicia y sostienen que la lucha de la corrupción en países extranjeros inhibirá las inversiones de empresas estadounidenses en el extranjero. Sobornar a funcionarios públicos refuerza los modelos coloniales, contribuye al debilitamiento de la cultura democrática de “esos países” y desmonta una supuesta superioridad moral de los países “desarrollados”, que no siempre hacen lo suficiente para frenar el expolio. ccs@solidarios.org.es

Periodista, coordinador CCS.