Corte Suprema de Justicia y Estado de Derecho
Desde hace semanas se nos ha venido, a través de los distintos medios de comunicación social, tratando el tema concerniente a quién será el próximo presidente de la Corte Suprema de Justicia de Panamá. Para el próximo 2 de enero del año por venir, en principio, se conocerá quién habrá de serlo. Conocida la expresión de voluntad del actual presidente quien ha manifestado que no correrá para dicho cargo y que deja el espacio abierto para que otro magistrado tenga la oportunidad de presidir nuestra máxima corporación de justicia, como que ya el tema ha dejado de tener o prestar alguna importancia en los medios.
Siempre he considerado, posición que mantengo incólume, que no soy de los que hacen concesiones lógicas a cambio de agradar a la opinión pública o sacrificar la razón en aras de granjearme felicitaciones o de sumar voluntades en eso que se llama el consenso social. He aprendido, a estas alturas de mi vida, que el consenso social podrá ser democrático, pero no por ello significará que se ostente la razón o que la lógica esté al servicio de las posturas populares.
EN EL AÑO 2014, SIN ÁNIMOS PROFÉTICOS, LLOVERÁN LAS DEMANDAS DE INCONSTITUCIONALIDAD, LOS AMPAROS DE GARANTÍAS CONSTITUCIONALES, LOS HÁBEAS CORPUS PREVENTIVOS Y ORDINARIOS, PERO LO QUE NOS DEBE PREOCUPAR ES QUE HAYA UN VERDADERO COMPROMISO CON LA CONSTITUCIONALIDAD Y LA JURIDICIDAD...
He venido, en ese orden de ideas, advirtiendo que a nuestra gente, a nuestro pueblo, a veces o tal vez, no pocas veces, se le obliga a comprar consignas que tienen el cliché, a mi juicio, de estar equivocadas. Para mí el problema frontal no deviene en quién será o no el próximo presidente de la Corte. Para mí ello no entraña preocupación alguna salvo de la mera curiosidad en conocer quién habrá de presidir los destinos, por dos años más, de dicho ente judicial.
La idea basal de esta discusión debe centrarse en otros tópicos, si es que queremos hacer algo de dialéctica. Por ejemplo, cómo incide en la judicatura la elección del nuevo presidente de la Corte? ¿Cuáles son sus propuestas de trabajo, no tan solo para los funcionarios judiciales, sino en dos cuestiones que sí son existenciales: transparencia y objetividad en las decisiones que emanen del Órgano Judicial plasmadas en las sentencias.
Aunado a ello debe enfrentarse, seriamente, lo concerniente a la mora judicial, la ejecución o materialización de las sentencias civiles –no son pocas las que quedan en la mera abstracción-, el sistema procesal de corte acusatorio y sus inminentes reformas por cuanto dicho sistema, a poco tiempo de su implementación, ya presenta deficiencias que tienen que ser superadas; no podemos dejar por fuera lo atinente a la carrera judicial y el respeto a la estabilidad e independencia de jueces y magistrados y qué decir respecto al tema, en lo penal, de los presos sin condena para quienes la detención preventiva se convierte en la peor de las condenas.
A nivel de los juzgados civiles debe pasarse revista seria. Los casos demoran demasiado. Hasta para admitir una demanda se toman meses. Los periodos a pruebas son un verdadero vía crucis. También demoran mucho en fijarlos. Entendemos que hay que incrementar el número de los funcionarios y equiparlos de mejores estructuras, en fin. Pero algo tiene que hacerse.
Sin duda alguna que a la clase forense, no lo soslayo, preocupa quién será la nueva figura. No tengo duda de ello. Pero fíjense que en el año 2014, sin ánimos proféticos, lloverán las demandas de inconstitucionalidad, los amparos de garantías constitucionales, los hábeas corpus preventivos y ordinarios, pero lo que nos debe preocupar es que haya un verdadero compromiso con la constitucionalidad y la juridicidad, el fiel apego al principio del imperio de la ley que funciona asombrosamente bien en el Estado de Derecho.
En el año 2014, más que en cualquier otro momento, tendrán que vivenciarse los altos postulados de nuestros pactos y convenios en materia de derechos humanos y tener presente la primacía de la convencionalidad, como lo he venido sosteniendo en anteriores entregas, sobre la constitucionalidad y sin perder de vista el bloque de la constitucionalidad que opera, del mismo modo, muy bien integrando a las normas de la constitución, normas de la convencionalidad con igual rango y valor normativo.
En ese orden, creo y soy de la opinión de que los fallos que hemos venido citando en entregas anteriores salta a la vista que nuestro país, de una vez por todas, tiene que enrumbarse o marchar en los trenes de la convencionalidad.
Mucho aporte a la jurisprudencia, ya lo he dicho, han emanado del pleno de la Corte tras ponencias magistradas del Dr. Wilfredo Sáenz Fernández.
Queda abierto el debate.