Costo del cambio
El Metrobús no ha logrado despegar, a pesar del esfuerzo por cubrir muchas rutas todavía las paradas siguen repletas de pasajeros molestos.
Aunque la mayoría de las personas reconoce que las comodidades que ofrecen estos buses son superiores a los “diablos rojos” resulta muy incómodo esperar un transporte por horas.
Los fuertes aguaceros, propios de la temporada lluviosa de octubre y noviembre, complican más el panorama.
Los usuarios del servicio de transporte público están sufriendo el cambio de un sistema obsoleto y peligroso, a uno moderno pero limitado en su frecuencia.
Los “diablos rojos” han desaparecido en gran parte de la ciudad, solo sobreviven unos pocos que siguen con sus regatas y con exceso de pasajeros.
El Metrobús es un proyecto positivo, que ha mejorado la calidad de vida de muchas personas, sin embargo, los usuarios reclaman con justo derecho que mejoren los tiempos de espera.
Los problemas de coordinación han sido notorios en los últimos días y existen rutas que se quedan sin servicio por horas.
El Gobierno, a través de la Autoridad de Tránsito y Transporte Terrestre, es responsable de fiscalizar que la empresa concesionaria cumpla con cada uno de los acuerdos pactados. Si las paradas están llenas de usuarios, deben existir deficiencias en la operación.
El transporte público en Panamá estuvo huérfano por años, los dueños de los “diablos rojos” y las diferentes concesionarias manejaron el sistema a su antojo. Con el paso de los años, dejaron más quejas que elogios.
El nuevo sistema está iniciando en la ciudad, por lo que todavía tienen la oportunidad de ofrecerles a usuarios un servicio de calidad y más eficiente.
