Costo social de impacto
En América Latina existe mucha preocupación por investigar el costo social del delito, y específicamente el de homicidio. Autores como el Dr. Alfonso Quiroz Cuarón, quien estudió el costo social del delito de homicidio en 1965 en México, considera algunas variables impactadas por este delito, otorgándole la importancia debida al costo que significa la pérdida de vidas.
En Panamá, el delito de homicidio ha tenido una relevante importancia debido a su incremento y la variación en la tipología del mismo. Sin embargo, los homicidios suceden frecuentemente y muchos pasan desapercibidos; en ellos, actores como la familia y el Estado sufren erogaciones y/o pérdidas sustanciales tales como el costo del proceso penal, el costo del sistema penitenciario por unidad homicida, salarios que se han dejado lícitamente de percibir por el homicida, y la pérdida de la unidad productiva en el hogar por efecto del homicidio, además del daño psicológico y emocional sobre los familiares afectados.
Hay que analizar las relaciones, tanto económicas como emocionales, que se derivan de un homicidio. La pérdida se observa, tanto analizando al homicida, como los efectos que deja la víctima en su núcleo familiar. Pero el daño también se produce en el hogar o familia del homicida, pues una vez capturado y procesado, sus familiares también se afectan cuando este deja de percibir ingresos de manera lícita.
El costo social en el homicidio tiene un impacto emocional y psicológico que perdura en el tiempo. El ser querido es erradicado de un círculo de vidas y relaciones familiares que produce sentimientos de angustia, dolor, temor, inseguridad y desconfianza en el sistema. Estos sentimientos tienen injerencia en el modo de vida, incluyendo el desempeño laboral de los afectados. En el orden económico, si la víctima era la principal fuente de ingresos económicos, su familia se verá muy afectada con un cambio radical en su nivel de vida y estatus social.
El autor Javier Ignacio Mayorca señala que “cuando una persona mata a otra, no solo genera posibles huérfanos y ausencias para los seres queridos de la víctima. La sociedad también pierde una fuente de producción. Un ser en el cual la familia, el Estado, o ambos, ha invertido con la finalidad de formarlo, ...” (1) ... el impacto social que produce un homicidio es alto, porque el grado de afectación económica y emocional es mucha y compleja. (1) Crímenessincastigo.blogspot.com/2010/08/el-costo-del-delito.html