Coyuntura actual
La precariedad de los partidos políticos en Panamá preocupa. Mientras escribo estas líneas, la situación interna de estas organizaciones es lamentable. Las pugnas internas desnudan la carencia de ideologías, doctrinas y lo que es peor, formación política de sus miembros. No tiene nada de malo aspirar a cargos públicos. De hecho, la naturaleza de los partidos políticos es esa, ser una caja de resonancia que permita canalizar las aspiraciones de sus miembros. Pero estas deben estar enmarcadas en propuestas que, basado en mínimos lineamientos políticos, puedan de manera clara presentar a los ciudadanos sus ideas para gobernar basados en ellas.
La situación de los partidos políticos en Panamá no es el resultado de situaciones coyunturales o del momento. Es el resultado de la acumulación de errores de sus directivos pasados, que han apostado al pragmatismo, el clientelismo y el deterioro de las estructuras internas, especialmente las encargadas de formar políticamente a sus principales cuadros, a favor de crear grupos de sometidos a un liderazgo coyuntural.
Desde cualquier punto de vista, lo que pasa en los partidos políticos hoy por hoy es patético.
El Partido Revolucionario Democrático no encuentra el rumbo. Recordemos que vive la inédita situación de estar alejado del poder durante, pronto, 10 años. Esta situación se ha logrado contener gracias a los apoyos generados por un sector de sus dirigentes en la Asamblea Nacional, con nombramientos dentro de su estructura de funcionamiento y en otras instituciones del Gobierno Nacional, a través de acuerdos algo menos claros en instituciones de control del mismo.
Ambas situaciones son propiciadas por grupos aparentemente antagónicos a lo interno del colectivo político. Lamentablemente, estas luchas internas, a pesar de ser un partido de oposición, están afectando el día a día político, precisamente por la naturaleza de los acuerdos y el resultado final de los mismos.
El camino que les queda es afrontar la posibilidad de, por primera vez, participar en el próximo torneo electoral atomizados, con una estructura oficial y otros grupos disidentes apoyando desde fuera de la estructura otras candidaturas de diferente signo político.
El partido Cambio Democrático debe pasar página del liderazgo reciente y esclarecer su oferta electoral lo más pronto posible. Para esto es indispensable que se inicie un proceso de renovación interna lo antes posible, y se pueda consolidar un liderazgo único que, con tiempo, aglutine a todos los miembros de ese partido e independientes, vendiendo la posibilidad de acceso al poder a través de un triunfo electoral que su nuevo liderazgo esté en posibilidad real de lograr.
Si esto sucede, sus posibilidades se potenciarían. En cambio, mientras se mantenga una dualidad de liderazgos de manera solapada como hasta ahora, su fuerza legislativa se seguirá atomizando y perderán todo el espacio político que mantienen territorialmente a través de representantes de corregimientos y alcaldes.
El Partido Panameñista no logra consolidar un recambio que le permita apoyar la labor de su gobierno. Va camino a una derrota electoral histórica de proporciones no conocidas en nuestra historia.
La falta de vocería, la desconexión total de su base con el liderazgo en el gobierno y la falta de una estructura partidaria permanente que trabaje el día a día partidario, son parte de las razones por las que concluyo que, si no hay un cambio urgente en su andar, el futuro anteriormente expuesto será algo más que un pronóstico pesimista.
Ingeniero. Estratega-consultor político