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Crecimiento, arma de doble filo


El crecimiento económico es un tema que marca la imagen de Panamá en todos los continentes. Es un factor que le facilita mayores facilidades de créditos, pero también que lo aleja de algunas ayudas para tratar problemas puntuales como la pobreza.

Hace dos días, la Comisión Europea anunció que once países de América Latina quedarán fuera de la asistencia bilateral al desarrollo, al haber alcanzado un nivel de renta media-alta, entre ellos Panamá.

La CE señala que estas naciones tienen un Producto Interno Superior (PIB) al 1% del PIB mundial.

Esto debería traducirse así: Panamá tiene buenos ingresos y su economía es próspera, así que tiene los recursos para atacar sus diferentes problemas sociales y económicos.

Sin embargo, no todo lo que brilla es oro, existe una alta tasa de informalidad e índices significativos de indigencia, comunidades marginadas y otras que, inundadas de pobreza, se erigen paralelas a una ciudad de rascacielos.

Quizás la insistencia es necia, pero hay que transcribir todo ese auge económico que existe en números y que catapultan a Panamá como unos de los líderes de América Latina este año y como el de mayor crecimiento en el 2012, en beneficios para quienes menos tienen.

No se puede seguir construyendo un país con dos realidades distintas.

Los megaproyectos de cemento y acero son necesarios, pero el desarrollo humano también y no puede perderse de vista, las autoridades no pueden dejar de verlo.

Sin embargo, es importante mencionar que la CE también tiene su doble discurso, pues posee una crisis económica que se cierne sobre cada una de sus naciones, y reconoce que el retiro de la ayuda corresponde a un “presupuesto limitado”. La verdad es que necesitan ahorrar fondos para salir del atolladero.