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Crecimiento con conciencia moral


Una de las exigencias que ahora tenemos en Panamá es precisamente la de crear una conciencia moral que no pueda ser adulterada por la riqueza material. Tenemos que crear un sistema de amortiguación profunda de la sociedad panameña para que no nos invada una riqueza que puede ser auxiliar fundamental de nuestro crecimiento; pero que también puede ser factor de distorsión en el equilibrio moral de la conciencia del país. No estamos condenando con lo dicho el crecimiento material. Ese crecimiento se necesita, quién lo duda; pero además de las carreteras y de los edificios colosales, se requiere también que el hombre corriente, el ciudadano medio, tenga acceso a los libros, a los museos, a la pintura, lo mismo que a las playas, ríos y montañas, y disfrute plenamente de todos estos bienes culturales y naturales.

Importa mucho señalar estos hechos porque pareciera que nos estamos acostumbrando a ver el país como si fuese exclusivamente una oportunidad para el puro crecimiento de la economía; como si el país fuera solamente teatro para la acción económica y la producción de bienes materiales.

Hay que poner al hombre en el centro de la vida y ante la conciencia histórica de la Nación panameña.

El hombre y la mujer, con su libertad y su modo libre de sentir y pensar, son los que deben estar en el centro de la vida social, y no el producto económico. De allí la necesidad de cambiar el eje, el centro de gravedad de las estimaciones políticas, para decir que lo que importa en nuestra sociedad es la distribución de la felicidad, de beneficios colectivos, y no solo la acumulación momentánea de riquezas materiales.

Es necesario que el país tenga también un sistema moral, un modo de conducta colectiva; porque nada haríamos los panameños con desarrollar una forma política de la democracia, o un esquema de crecimiento económico, si no creamos paralela y simultáneamente un sistema moral y un modo de vivir. Con valor y entusiasmo, con audacia intelectual y claridad de fines, debemos ver todas estas circunstancias, o de lo contrario, la sola riqueza material terminará adulterando la fisonomía que tenemos como país y como pueblo, y deformamos igualmente el semblante moral de la sociedad panameña.

Concluyamos: el desarrollo se mide por la forma como una sociedad se integra a la educación, a la protección y a la seguridad social; y también por la forma como los menos protegidos económicamente pueden incorporarse al crecimiento continuo de la vida de la Nación. ¡He ahí el verdadero significado del desarrollo!