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Crecimiento desordenado


Cuando los turistas visitan la ciudad de Panamá, suelen maravillarse por el empuje que se siente y la transformación impresionante de la otrora tranquila capital panameña, en una dinámica metrópoli, sin duda la más moderna de Centroamérica.

Pero por aquel infortunio que ha acompañado a muchas ciudades del llamado “tercer mundo”, nuestro crecimiento no ha sido planificado y lejos de asemejarse a un adonis, nuestra ciudad se parece más a un Frankestain.

Mucho tiene que ver con la irresponsabilidad de las autoridades municipales a la hora de conceder permisos y de las autoridades nacionales autorizando cambios de zonificación en áreas de la ciudad que, no cuenta con la infraestructura de servicios públicos para soportar la carga que el crecimiento desordenado les impone.