Crecimiento económico no se refleja en el sistema de educación
Durante los últimos años, los ojos del mundo se han focalizado sobre Panamá. Los motivos, su pujante economía que día a día se solidifica.
Si bien es cierto, el país atraviesa por uno de sus mejores episodios, dentro de esa realidad hay una que no camina con la economía y es vital para poder reducir la brecha entre ricos y pobres: La educación.
Los indicadores sustentan que aunque el Ministerio de Educación (Meduca) hace los esfuerzos para lograr que la enseñanza en las escuelas oficiales sea de un óptimo nivel, en la práctica se cosecha individuos como las "botellas de soda".
La transformación curricular a la que el Meduca le ha apostado es un avance significativo, pero ¿será ese el exorcismo que requiere la educación para un país que crece a pasos agigantados?
Los resultados se verán dentro de los años venideros. Sin embargo, en ese lapso la mano de obra panameña sufrirá el desprecio del sector empresarial, que preferirá la extranjera, so pretexto de la debilidad de quienes se forjaron bajo un sistema educativo que no llenó las exigencias del mercado laboral.
A eso hay que sumarle las deficiencias en los centros de enseñanza superior o universidades. Actualmente, en el país en cada esquina hay una, pero quién supervisa que su nivel de enseñanza sea acorde con el mundo global y tecnológico.
Para muestra un botón. Venció el plazo para que las universidades privadas entreguen su informe de autoevaluación al Consejo Nacional de Evaluación y Acreditación Universitaria de Panamá (Coneaupa), ocho de ellas no lo han hecho.
Por ello, lo planteado con anterioridad son signos de que en el renglón educativo existe una falencia desde todos los ángulos, que si no es abordada con la responsabilidad que amerita, seguiremos siendo un país con oportunidades y crecimiento económico para algunos e intangibles para otros.
