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Crecimiento y equidad

Por: Redacción 12/08/2015

La reciente publicación por parte del Instituto Nacional de Estadística (Inec) de sus nuevas series preliminares de Cuentas Nacionales (CN) con año de referencia 2007, las cuales abarcan el periodo 2007 ? 2014, permite realizar una serie de importantes inferencias sobre la naturaleza y el funcionamiento de la economía panameña. Algunas de estas se presentan a continuación.

En primer lugar, se puede destacar que el crecimiento promedio anual del producto interno bruto (PIB) durante el periodo de referencia fue de 6.8%, mostrando, sin embargo, una importante variabilidad anual. Para 2008 se observó una tasa de crecimiento del PIB de 8.6%, mientras que para los años 2011 y 2012, la expansión de este agregado económico alcanzó a 11.8% y 9.2%, respectivamente. En contraste, en 2013, la tasa de crecimiento del PIB fue de 6.6%, reduciéndose levemente hasta 6.1% en 2014. Esto podría ser una expresión de un movimiento de desaceleración, el cual podría significar un proceso que los economistas conocen como reversión a la media. De ser esto cierto, la economía se podría estar encaminando hacia un crecimiento promedio cercano al 5.1% anual.

A lo anterior se debe agregar que en 2009, la economía creció en apenas 1.6%, hecho que muestra la vulnerabilidad de la economía con respecto a las condiciones de crisis internacional. El impacto de este fenómeno se siguió mostrando en 2010, cuando la economía, si bien se expandió en 5.8%, lo hizo a un nivel que resulta inferior al promedio observado para el periodo bajo análisis.

Los dos elementos anteriores, es decir, la tendencia a la desaceleración, producto de la terminación de varios grandes proyectos de inversión pública, así como la vulnerabilidad externa, llaman la atención sobre la debilidad de la reciente receta del Fondo Monetario Internacional (FMI) para nuestro país. Esta, que parece haber sido tomada si ningún asomo de crítica o simple sentido de prudencia por las autoridades locales, propone una nueva racha de alto crecimiento basada en la expansión de los servicios de exportación y el desarrollo de la minería a cielo abierto.

Se trata no solo de un proyecto ambientalmente inaceptable, el que, además, no toma en cuenta que la fase favorable a los precios de las materias primas se ha revertido. Tampoco toma en cuenta el posible impacto de la profunda desaceleración de las economías del área y su posible impacto negativo sobre los servicios de exportación de Panamá.

NOS ENCONTRAMOS, ENTONCES, EN UN MODO DE FUNCIONAMIENTO DE LA ECONOMÍA QUE SE CARACTERIZA POR UNA CRECIENTE TENDENCIA HACIA LA CONCENTRACIÓN EN UNO DE LOS POLOS Y A LA EXCLUSIÓN EN EL OTRO.

Desde el punto de vista de la equidad, la nueva serie de las cuentas nacionales vuelven a mostrar una tendencia negativa. En este caso, pese a que no se entregan estadísticas para todo el periodo (2007 ? 2014), lo cierto es que sí se establece que entre 2007 y 2012, la participación de la remuneración de los asalariados en el PIB se redujo en 5.5 puntos porcentuales, al pasar de 32.6% en el primero de estos años a 27.1% en el último de estos. Tampoco les fue bien a los pequeños productores independientes, habida cuenta de que la participación de los llamados ingresos mixtos brutos en el PIB pasaron de 10.8% en 2007 a 5.8% en 2012. Quienes terminaron beneficiándose de todo este movimiento de redistribución del ingreso primario fueron las grandes sociedades de capital. Esto se refleja en el hecho de que el llamado excedente bruto de explotación, constituido básicamente por sus ganancias brutas, mostró un incremento significativo en su participación en el PIB, la que pasó de 50.6% en 2007 a 61.4% en 2012. Nos encontramos, entonces, en un modo de funcionamiento de la economía que se caracteriza por una creciente tendencia hacia la concentración en uno de los polos y a la exclusión en el otro.

La poca capacidad relativa del Estado de actuar vía los impuestos directos, que tienen la posibilidad de ser progresivos en lugar de regresivos, para corregir, aunque sea parcialmente, la creciente tendencia a la inequidad social, aparece claramente evidenciada si se tienen en cuenta las nuevas series estadísticas del Inec.

De acuerdo con estas, en 2012, último año para el que existen los datos pertinentes, los impuestos directos provenientes de los ingresos y la riqueza alcanzaban tan solo el 6.4% del PIB.

Aparece nuevamente clara la necesidad de discutir sobre el futuro de nuestra economía, teniendo en cuenta la necesidad de que la misma siga una trayectoria capaz de sostener una sociedad democrática, socialmente equitativa y ambientalmente sana. Lastimosamente, las actuales autoridades gubernamentales no muestran interés alguno en actuar en esa dirección.

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Viernes 31 de julio de 2026

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