Crecimiento y justicia
Autoridades del Fondo de Población de las Naciones Unidas declararon recientemente que la actitud conservadora de grupos religiosos influyentes en Panamá, están promoviendo que la ignorancia sobre temas de salud sexual y reproductiva incida sobre las cifras de embarazos precoces no deseados, abortos clandestinos, infecciones de trasmisión sexual y otras consecuencias del oscurantismo en esta materia.
La prueba mayor de la fuerza del dogma que no admite réplica se manifestó en el rechazo del Gobierno Nacional a una iniciativa legislativa presentada en 2008, después de un año de cabildeo y construcción de consensos. Lo ocurrido pone a nuestro país en contra de la agenda pactada en la Conferencia Internacional de Población y Desarrollo de 1994, y nos aparta del camino que nos conduciría a cumplir con los Objetivos de Desarrollo del Milenio. El expediente de Panamá en el Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA) está lleno de recomendaciones que van desde la necesidad de implementar políticas públicas orientadas a reducir la desigualdad de ingresos, hasta suministrar información sobre el número de personas que viven con VIH/SIDA, pasando por acoger propuestas encaminadas a integrar plenamente los derechos económicos, sociales y culturales en las iniciativas de reducción de la pobreza. Bueno es que continuemos asegurando un crecimiento económico, pero siempre recordando que, para que este sea sostenible, el esfuerzo debe ir acompañado de políticas que promuevan la justicia y la paz social.
