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Crimea, una época de cambios

Por: Redacción 21/03/2014

No hay dudas, el paso a la autonomía política de la península de Crimea es el umbral para la unión con Rusia, que tiene situada su flota del mar Negro en Sebastopol. Durante el periodo soviético aquél territorio quedó bajo la jurisdicción de Kiev, actualmente en el estado de Ucrania.

El regreso al dominio ruso no se remonta a la historia, en los anales de la guerra entre los imperios otomano y Rusia, aunque se repite la intervención de algunos gobiernos europeos, y ahora los Estados Unidos.

En el fondo priman las divergencias entre oriente y occidente, y Rusia se apoya en el resultado electoral, tomando en cuenta la población mayoritaria de conciudadanos.

Desde el punto de vista jurídico, a nivel internacional, esta decisión no es discutible. No vemos cuáles serían los argumentos del secretario de Estado norteamericano, John Kerry, ante esta realidad, ni las recientes sanciones del presidente Barack Obama.

Con la desintegración de la Unión Soviética se continúa con los reacomodos entre las diversas nacionalidades, en ese sentido Kosovo todavía está reciente.

Históricamente la beligerancia norteamericana en Europa se inicia y desarrolla después de la Segunda Guerra Mundial, sobre todo con el arma económica del Plan Marshall, y el precedente de la doctrina de América para los americanos, que estableció un relativo cordón sanitario al Viejo Continente. Así quedaron vestigios del colonialismo europeo en el nuestro, algunos todavía presentes.

No fue suficiente el expansionismo político y económico norteamericano en Europa, buscó nuevos cauces sobre las antiguas colonias en África, y también en Asia, con las intervenciones militares desde el Atlántico y el Pacífico.

Crimea debe quedar a nivel de reminiscencia de la guerra fría, no hay otro destino, al igual que los tiempos de los imperios otomano y ruso.

Nuestros íconos son otros, Nelson Mandela, a quien se le rindió un reconocimiento internacional; James Carter, deambulando en busca de la paz; y tantos otros representantes de los pueblos en busca de la concordia, y el respeto a las múltiples soberanías que aún son ignoradas en el contexto internacional.

Los cambios en todas las órdenes a nivel mundial continúan, ya son irreversibles, las imposiciones cada día deben ir desapareciendo, y la convivencia alcanza nuevas metas y propósitos.

 

 

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Viernes 7 de agosto de 2026