Crimen ecológico
La situación es grave y las autoridades ambientales tienen que proceder legalmente contra las personas que se dedican a la tala indiscriminada de árboles maderables. Los informes recientes revelan que en Panamá existen, por lo menos, 15 especies de plantas en peligro de extinción y, de ese total, 13 son árboles maderables.
Igualmente se ha logrado comprobar que la tala ilegal de árboles para la venta en el país y en el exterior va en aumento, pese a los controles que se aplican en toda la Nación.
El asunto es más serio y está claro que especies como cocobolo son codiciadas en los mercados asiáticos, donde existen compradores que darían fortunas por esta madera. A través de la Autoridad Nacional de Ambiente (ANAM) se han implementado algunas resoluciones con las que se intenta endurecer la fiscalización de esta clase de actividad ilícita.
Es importante incrementar todo los controles en las diferentes instituciones que atienden estos delitos. Existen hasta organizaciones dedicadas a talar y comercializar árboles con alto valor para el medio ambiente.
La provincia de Darién es quizás la más vulnerable a esta situación. Sus habitantes reconocen que la tala ilegal es una práctica muy común y de la cual viven muchas personas. Sin embargo, representa un atentando contra el país.
Las acciones para combatir esta mala práctica deben contemplar a todas las instituciones del Estado.
El Ministerio Público tiene la gran responsabilidad de instruir los sumarios contra estos delincuentes que lucran con el medio ambiente.
Las sanciones deben ser ejemplares. En este esfuerzo por conservar el ambiente tienen que participar todos los ciudadanos.
