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Crisis de arrastre…


Los desastres naturales nos muestran lo insignificantes que somos cuando la naturaleza cobra. El pasado tsunami en Japón es un ejemplo de ello, casas, cultivos y plantas nucleares quedaron afectadas más que por el temible terremoto, por el agua que arrasó con todo lo que encontró al paso.

Este desastre voltea los ojos del mundo antes situados en Libia, donde la oposición al régimen de Gadafi, sacudió los precios del petróleo.

A pesar de que esto sucede al otro lado del mundo, afectan a Panamá.

La situación del petróleo más que especulación, es aprensión a que la rebeldía se expanda hacia Arabia Saudita que representa el 15% de la producción mundial. A esto hay que agregar el debilitamiento del dólar. Estos temores nos deben de preocupar. Algunas medidas se han tomado; el seguro de compensación con miras a utilizar el petróleo en la generación eléctrica, no así el combustible.

En la medida en que se profundice la crisis lo vamos a percibir en la inflación que importamos.

Es posible que estos sucesos impacten el ritmo de crecimiento económico del país, mas probable es que el ingreso familiar se reduzca, el galón a 4 dólares puede quedar barato en comparación con los valores futuros.

Los alimentos subirán de precio y sin una ruta a seguir en el sector agropecuario quedaremos a expensas de las importaciones. Tal vez por un periodo de 6 meses podamos ver, a consecuencia de la importación, una reducción de precios en la canasta básica. Un bumerang pues los productores no pueden competir con los precios de importación y corren el riesgo de quebrar. Si esto ocurre, estaremos a merced de los valores de introducción, precios inflados ante la advertencia de la FAO sobre la escasez de alimentos, que la población no podrá sufragar y reclamará al gobierno por no haber implementado una hoja de ruta agroalimentaria.