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Crisis de responsabilidad pública


Cuando la titular del Ministerio de Gobierno, Roxana Méndez, se enteró del error de impresión en los pasaportes nacionales dijo que el asunto sería investigado. Varios días después que se desatara el escándalo de los pasaportes, el propio presidente de la República, Ricardo Martinelli, anunció que pediría explicaciones al director de Pasaportes, Luis Cortés, por los problemas en los documentos oficiales. El gobierno intenta minimizar los errores que han alterado “por un mazo” la historia nacional. Semejantes actitudes dan la apariencia de poner en perspectiva un estilo de gobierno que no asume la responsabilidad pública por sus incumplimientos u omisiones con las obligaciones que les imponen la Constitución, la ley y la cultura nacional.

Aunque se intente conceder a las más altas autoridades nacionales el derecho de hacer responsable al funcionario de menor rango, lo que semejantes respuestas revelan es, por desgracia, un aparatoso rasgo nacional de la clase política, sin distingos de partidos o ideologías, la manifiesta irresponsabilidad pública de los funcionarios de todos los niveles con las exigencias que sus cargos conllevan.

Es por esto que tantos funcionarios, pese a la ostentosa incompetencia demostrada, pueden dejarnos sin placas o con pasaportes engañosos. Estamos acostumbrándonos peligrosamente a transitar sin documentos o nada que nos identifique con seguridad oficial. Lo más grave es que pareciera que aquí no está pasando nada debido a que nos encontramos ante una severa crisis de responsabilidad pública.