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Crisis del arroz

Por: Redacción 15/12/2014

La doble presión negativa del control de precios y la importación autorizada por el gobierno lleva a los productores de arroz a los umbrales de la consunción del principal componente de la dieta panameña. Las manifestaciones de protestas de los arroceros del interior ante Las Garzas enfatizan dramáticamente la desacertada política agropecuaria del gobierno panameñista.

En realidad, afirman los productores, no existe algo que pueda llamarse una verdadera política agropecuaria basada en el impulso del desarrollo mediante la articulación de medidas coherentes de orden crediticio, tecnológico, productivo.

Las cifras estadísticas revelan que los agricultores nacionales dedicados al cultivo de arroz han bajado en forma acelerada hasta reducirse al 60%, ya que antes sumaban 3,000 productores y quedan solo 1,200. Los campos de cultivo disminuyen anualmente. Entre 30,000 y 40,000 hectáreas de tierras productivas se dedican a otros cultivos o se encuentran inutilizadas.

Dándole la espalda a la preocupante situación, el gobierno ha creado las condiciones de una competencia desleal, autorizando importaciones del producto cuando debiera priorizarse la compra del grano nacional para que se recupere de la crisis que los afecta.

Los productores consideran que las importaciones de arroz deben regularse proporcionalmente a los volúmenes de la producción local, cubriendo la oferta en función de vacíos en el abastecimiento. El ministro de Desarrollo Agropecuario, Jorge Arango, sostiene que por la baja de los aranceles de importación hay empresas de molinos y de comercialización que lo están haciendo para que no se presente el desabastecimiento. Aseguró que el IMA no interviene en las importaciones de arroz.

A juicio de los arroceros, las desmedidas importaciones pueden ser el golpe final para desalentar el cultivo nacional del producto que se encuentra cuesta abajo desde hace varios años. Las deserciones de los agricultores se explica debido a que no es atractivo el cultivo de un producto que más deja pérdidas que utilidades por la falta de un apoyo consistente de las autoridades. En esa perspectiva, el control de precios implementado por el gobierno resulta un remedio peor que la enfermedad.

Si el gobierno hubiera consultado a los productores para encarar en forma integral un proyecto de solución a la crisis arrocera no se habría presentado la necesidad de recurrir a las importaciones para evitar el desabastecimiento perjudicial a los consumidores.

Asiste razón a los sembradores de arroz cuando proponen reuniones permanentes entre ellos y las autoridades sectoriales para llegar a conclusiones beneficiosas. Se han producido reuniones eventuales que no permiten que las partes se pongan de acuerdo acerca de las medidas para rescatar el florecimiento del sembrío, la molienda y la comercialización privada.

Las importaciones cubren el déficit productivo que es una necesidad del mercado de abastecimiento, pero generan salida de divisas y, sin proponérselo, propenden a la competencia desigual entre productores extranjeros y productores panameños. En otros países, la Revolución Verde logró mayores rendimientos por hectárea del cultivo de arroz, gracias a métodos de vanguardia tecnológica para elevar la producción y defender al producto de agresiones de plagas.

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Jueves 6 de agosto de 2026