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Crisis en el Partido Panameñista


De acuerdo a las últimas declaraciones de la ex presidenta Mireya Moscoso, aparecidas en el Panamá América el 15 de noviembre pasado, ella tiene la esperanza de que su partido llegue con fuerza para pedir la cabeza de la nómina presidencial en el 2014, supuestamente por el oficialismo. Pero también dice que muchos arnulfistas se están pasando a Cambio Democrático y que espera que el colectivo se fortalezca. ¿Cómo espera ella que las cosas mejoren si los propios panameñistas se están cambiando?

Lo delicado de toda esta situación es que si el Partido Panameñista permanece dentro de la alianza gubernamental y acepta ir a la cabeza de la nómina presidencial, en la persona de Juan Carlos Varela, se corre el riesgo de que se fraccione más porque un pacto de esta naturaleza no despertaría la confianza de nadie, mucho menos de un grupo de panameñistas que han observado el comportamiento sumiso de Varela, que lo más probable es que sea derrotado porque muchos verían detrás de él la sombra de Martinelli.

Igualmente no podemos descartar el gran descontento que existe en la población debido a que el gobierno de Martinelli no llenó las expectativas de las personas que lo llevaron al poder en la confianza de que las condiciones políticas y socio-económicas en el país iban a mejorar. En estas condiciones muchos panameñistas que están fuera del gobierno piensan que lo que menos le conviene al partido es aceptar una candidatura presidencial por el oficialismo a causa del desgaste político que está experimentando; a menos que el gobierno corrija el rumbo y se encamine por los cauces de la seriedad, la probidad, la rectitud y el respeto, que fue lo que siempre se esperó de un gobierno presidido por Ricardo Martinelli. Pero como sabemos que este cambio no se va a dar, y si de verdad se quiere salvar al partido, lo recomendable sería que concurra a las próximas elecciones con candidatura propia, con candidatos a alcaldes, legisladores y representantes que no hayan tenido vínculos con la actual administración, que me parece que sería la única forma de darse un baño lustral. Nunca antes el otrora glorioso Partido Panameñista había caído tan bajo, aprobando leyes impopulares y haciéndose cómplice de tantas injusticias.