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Crisis migratoria


REDACCION / PANAMA AMERICA

Las fronteras de Panamá siguen siendo vulnerables. La cantidad de extranjeros que ingresan ilegalmente al país va en aumento y eso no es bueno. Tanto la zona fronteriza de Darién como en Paso Canoas, existen serios problemas migratorios que las autoridades no han logrado controlar.

Las organizaciones criminales que se dedican al tráfico de personas utilizan a Panamá como puente. Los llamados “coyotes” trasladan a centenares de extranjeros por suelo panameño con destino a Estados Unidos y atravesando Centroamérica.

La situación se ha salido de control, y muchos de esos extranjeros han sido abandonados en Panamá. Existen ciudadanos de varias nacionalidades bajo la custodia de la Dirección Nacional de Migración y sobresalen en la lista, cubanos y africanos.

Los albergues de esa entidad han rebasado en varias ocasiones su capacidad debido a la cantidad exagerada de extranjeros que son retenidos sin papeles.

Lamentablemente, también existen otros extranjeros que han ingresado legalmente al país, pero se quedan a probar suerte. Esos extranjeros pueden estar por meses trabajando en puestos informales y sin permiso laboral.

Aunque se han formalizado varias ferias migratorias para legalizar el estatus de esas personas, todavía muchos permanecen en el país sin los papeles.

El tema migratorio debe ser manejado como un asunto de Estado por las implicaciones que representa para la seguridad nacional.

Los extranjeros que deciden establecerse en Panamá deben cumplir con una serie de requisitos, que norman las leyes migratorias. Al igual, es necesario hacer una evaluación de cada caso para entonces conceder cualquier beneficio.