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Crisis para rato en la justicia

Por: Redacción 05/11/2015

Nuevamente estamos inmersos en el tema relacionado con el nombramiento de dos nuevos magistrados en la Corte Suprema de Justicia y, como en otras ocasiones, la autoridad nominadora, a presión de los grupos de la sociedad civil, propicia un ambiente para que todos aquellos abogados que aspiran a ocupar tales cargos presenten su hoja de vida, trayectoria, sea en la judicatura, la docencia o en el ejercicio profesional como abogados litigantes.

Señalan funcionarios de la Presidencia que del grupo de interesados que presentaron sus documentos exigidos por la Constitución y la ley, previo análisis, se escogerán diez nombres, los cuales se darán a conocer públicamente a la sociedad para que exponga sus consideraciones. Pero al final, como lo mandata la Constitución, corresponderá al Órgano Ejecutivo nombrar a los dos magistrados y a la Asamblea Nacional cumplir con el trámite de ratificación.

No soy optimista en que las cosas vayan a cambiar por el lado de la justicia. La politización de la justicia o la justicia politizada o la mediación prebendaría es un problema de cómo resolver que aquel, es decir, el Órgano Judicial, no esté a merced de factores de poder metajurídicos que lo desnaturalizan, sirviendo no al Estado de derecho, sino a intereses lejos de aquellos propósitos.

No perdamos de vista que la estructura de la justicia está levantada sobre un piso institucional, donde el origen de su legitimidad le viene dada por un procedimiento, cuya objetividad la vicia o mediatiza una relación de poder por excelencia político, muy a pesar del propio texto constitucional que consagra la independencia de los jueces y magistrados. Mientras un magistrado le deba su posición a un factor de poder, como lo es el Órgano Ejecutivo, dudo que se mejore la credibilidad de nuestra justicia. Cierto que estos pueden desde una perspectiva ética intentar proyectar una imagen distinta con sus actuaciones, pero ese intento de atreverse a desafiar los factores de poder y los interlocutores de la mediación prebendaría constituye un desafío de ser o no ser, en esencia existencial.

La situación en la justicia panameña es grave, no solo por los lados de la Corte Suprema, sino toda la estructura de operarios de la misma. Es importante señalar que el escenario de desenvolvimiento de la justicia es bastante abarcador; verbigracia, el control de la legalidad y la actuación del poder en esta, los conflictos individuales que se proyectan como jurídicos, la tutela de los derechos fundamentales y en ello los derechos humanos, los conflictos derivados de la relación familiar y las transgresiones disociadoras de la conducta delictual.

Aspirar a ser juez o magistrado tiene que empezar por entender que su oficio no es sacar provecho de su posición en este entramado de relaciones múltiples. El único acto político aceptado de un juez o magistrado es el voto. De allí que, con justa razón, se dice que la magistratura es un sacerdocio.

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Miércoles 29 de julio de 2026

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