Crisol de razas
El Servicio Nacional de Migración (SNM) otorgó permisos de estadía en Panamá a 3,000 extranjeros en 6 días y se dispone hacer lo mismo con 9,000 dentro de la decimotercera versión del programa denominado Crisol de Razas, que ha legalizado antes a 40 mil residentes de diversos países. Gracias a este programa, los ciudadanos extranjeros podrán salir de la informalidad laboral y trabajarán en adelante en concordancia con las normas y regulaciones panameñas.
Los extranjeros que han llegado por primera vez obtienen un permiso provisional de dos años, en tanto que los que renuevan el permiso reciben una extensión de diez años de residencia y permiso laboral. El primer lugar de residentes legalizados corresponde a colombianos, seguidos por nicaragüenses, dominicanos, hindúes y venezolanos, habilitados para ganarse el sustento dentro de las reglas migratorias panameñas.
Con estas medidas está desapareciendo la ilegalidad migratoria y la informalidad laboral que habían creado en el pasado una situación caótica desde diversos puntos de vista. Muchos de los inmigrantes llegaron al país con una visa temporal de turista, pero se habían quedado más allá del lapso permitido por el SNM y trabajaban en forma clandestina, sin seguro social, sin pagar impuestos, sin recibir la retribución adecuada a su profesión u oficio.
Con la instrumentación de las reglas del SNM, Panamá se pone a la cabeza de los países de la región, incluyendo Estados Unidos, logrando que el extranjero se acoja a la normatividad migratoria en un contexto de realismo económico y de protección humanitaria.
Por la amplitud de su política migratoria, Panamá fue seleccionado como el país ideal de la escogencia de los jubilados extranjeros que se acogen a la convivencia con un país donde no hay xenofobia, sino una hospitalidad fraterna, a lo que se suman importantes elementos como el dólar, un centro bancario internacional, líneas de aviación y una infraestructura aeroportuaria moderna que permite ingresar y salir del país en forma expedita.
El desempleo y las dificultades económicas y políticas imperantes en otros países movilizan el éxodo de latinoamericanos, europeos, asiáticos, en la búsqueda de opciones económicas superiores para invertir y residir dentro del marco de la ley. Se advierte en el flujo migratorio un mayor número de venezolanos que aspiran a establecerse dentro de un régimen de economía libre para crear empresas, conseguir un nicho laboral permanente en la generación de fuentes de trabajo, disfrutar la magnitud del crecimiento urbano, la existencia de centros comerciales y una red de servicios generales.
No es hiperbólico afirmar que Panamá es un oasis en el panorama de crisis económica, severas barreras migratorias, antagonismos religiosos, desempleo crónico, altos niveles de extrema pobreza. Abrimos las puertas a los extranjeros honestos y laboriosos, sobre todo respetuosos del ordenamiento legal, y por lo mismo, radicalmente desconectados del crimen organizado.
El SNM está legalizando a los que ya estaban aquí y se estaban desenvolviendo en la ilegalidad y la informalidad laboral. Pero debe priorizarse una migración debidamente focalizada en programas de planificación, elaborados por los ministerios de Trabajo, Economía y Finanzas, Seguridad, Obras Públicas.