Cristo Negro de Portobelo, ¡ayúdame!

Por: Redacción 21/10/2017

Las ansias de tener poder y dinero puede afectar nuestra vida personal. Cuando abrimos esa puerta y empezamos acumular éxitos, si no lo manejamos con humildad podemos perder nuestros valores y entrar en un abismo que, en ocasiones, puede ser la cárcel, las drogas, la prostitución, etc. En este despeñadero podemos caer todos sin importar la creencia religiosa o el estatus social.

Estar en una habitación donde solamente se puede ver la luz de la luna a través de una ventana. Carecer de una cama cómoda para dormir, ser privado de degustar deliciosos alimentos, estar ausente en las reuniones familiares y perder la oportunidad de visitar diversos lugares en compañía de familiares y amigos. Estas circunstancias hacen difícil la vida en la cárcel.

Jesús Nazareno, Cristo Negro de Portobelo, le ha ofrecido a muchos fortaleza mientras están en ese túnel y la oportunidad de convertirse cuando se insertan nuevamente a la sociedad. Las personas que han vivido esa experiencia realizan mandas en agradecimiento a Jesús Nazareno o al Naza, como le dicen en los barrios populares.

A veces, es lamentable cuando algunas personas expresan frases como: “ese es el Santo de los Maleantes”. No estamos exentos de estar en esa situación por cualquier circunstancia de la vida. En cambio, cuando veamos a las personas caminando a Portobelo admiremos su convicción de que el “Negro” los ayudó a salir de esa vida oscura.

Me contaba una Señora “una vez estuve en la cárcel, no tenía preferencia religiosa, pero mis compañeras me hablaron del Cristo Negro de Portobelo, de allí empecé a poner mi fe en él, en ese lugar me dio fortaleza para poder cumplir mi sentencia. Ahora que salí y pude insertarme a la sociedad reconozco que Él es el amigo que no te abandona”.

Si estás en estos momentos en la cárcel ten fe en Él como dice su oración “Jesús mío, más que por mi arrepentimiento, que sean tus ojos, los que le den a mis ojos, la luz del perdón y que tus oídos oigan lo que te pido con tanta fe y amor”.

Ten paciencia, los minutos, las horas y los días son largos cuando estás en la cárcel pero no pierdas la fe como dice Ismael Rivera en su canción “Yo soy la luz que brilla en la inmensidad… Ven caminando para acá, si cargado vas de estar, que esta es la ruta el camino por donde va, yo te voy a aliviar, mijito…”.

Alza tu voz y dile ¡ayúdame! para que puedas salir de ese túnel y recuerda siempre agradecerle todos los días por haber sido tu fortaleza durante esos episodios duros de tu vida.

Especialista en Docencia Superior.


 

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