CSS, en coma
La Caja de Seguro Social (CSS) vuelve a ser foco de críticas en un país donde las tragedias en materia de salud son pan de todos los días.
Hace poco decenas de panameños murieron al ser envenenados con un jarabe proporcionado por la institución.
Quienes sobrevivieron aún claman en las calles por una mejor atención médica y ni eso han podido recibir de una entidad que le puso fecha a su muerte.
Tampoco han logrado que a los presuntos culpables les caiga todo el peso de la ley.
Cuando los panameños no han olvidado los fantasmas de esta tragedia, una más se cierne sobre la CSS, cuya labor sigue cuestionada.
El fallecimiento de 16 pacientes recluidos en la Sala de Cuidados Intensivos, de los 51 afectados por el contagio de una bacteria nosocomial, ha disparado las alertas.
Su misión de “brindar servicios de salud en forma integral y prestaciones económicas de manera ágil, eficiente, humana y oportuna con una relación directa entre colaboradores y asegurados” ha quedado en entredicho.
Informes dan cuenta de que las autoridades de la CSS conocían de la presencia de la bacteria, luego de las alertas que hace más de siete meses fueron comunicadas, pero prefirieron guardar silencio.
Las medidas anunciadas para controlar la situación son acertadas; sin embargo, no por ello sus directivos dejan de ser culpables de la irresponsabilidad con la que manejaron un hecho delicado que ha cobrado la vida de panameños humildes que asisten a la CSS en busca de una cura a su enfermedad.
Urge que quienes dirigen la CSS eviten el pánico que sufre la población asegurada.
Después, la renuncia sería la decisión más honrosa.