¿Cuándo cambiaremos algunas actitudes?
Siempre esperamos a que otros cambien y poco nos preocupa ser los que iniciemos con el cambio de malos hábitos… En las últimas semanas, por alguna razón, le he puesto más atención a algunos detalles de nuestra vida cotidiana y me ha llamado mucho la atención que simplemente no queremos que las cosas cambien sino al contrario, hacemos lo posible porque estas empeoren.
Me pregunto si no sabemos que los “policías muertos” o topes como le llaman en otros lugares son “protuberancias” en la calle para que los automovilistas bajemos la velocidad y así evitar atropellar a un peatón o chocar con el auto que viene en la intersección, no son rampas para ganar más velocidad sino todo lo contrario.
Me ha causado una tremenda impresión ver choques justo al paso de estos o al detenerse frente a ellos y los que he visto hasta ahora son por la clara falta de cortesía vehicular, parece que no nos importa perder el tiempo que implica el chocar, esperar a un oficial de tránsito, esperar al corredor de seguros y finalmente aceptar o ponernos de acuerdo con el otro protagonista del choque, me pregunto, ¿qué nos tiene que pasar para que esto cambie?
Me asusta ver incluso que dentro de algunos residenciales esta es una práctica común, ojalá no tengamos que lamentar una desgracia al atropellar a un menor por no respetar estas señales de tránsito, en algunos lugares han duplicado su altura para obligar a quien circula a que baje la velocidad.
Otro detalle que me preocupa es que en calle 50, frente a mi oficina, existen líneas para los peatones que quieren cruzar de un lado al otro, sin embargo, para algunos automovilistas parece ser una bandera de cuadros como en la fórmula 1 donde aceleran para encontrarse a los pocos metros con el acostumbrado tranque que vivimos, ¿qué nos cuesta respetar al peatón?
Hasta cuándo tenemos que tolerar que algunos taxistas no quieran llevar a la gente porque “no estamos en su ruta”, será que alguno de estos taxistas se programan todos los días para hacer un recorrido establecido y gastar gasolina y tiempo aunque no lleven a ningún cliente, me molesta ver cómo no se respeta a personas mayores ni mujeres embarazadas, mucho menos pensar en los turistas, los cuales están acostumbrados a que en prácticamente cualquier parte del mundo te llevan a tu destino por la necesidad de llevar la cuenta o el pan a la casa.
La falta de sentido común de algunas personas a cargo de actividades tan rutinarias como un partido de fútbol pueden provocar desgracias entre el público que asiste al estadio, esta semana me di a la tarea de ir a ver un juego eliminatorio de Concacaf (oficial), en compañía de mi hijo, y me parecía increíble tener un solo acceso para entrar al estadio Rommel Fernández, lo cual ocasionó filas de más de 30 minutos, la cual sería perfectamente normal si el estadio se llenara, desafortunadamente no fue así, sino todo lo contrario, cuando entramos nos dimos cuenta de que prácticamente ¾ partes de los asientos del estadio estaban vacíos, recordemos que esta clase de eventos son transmitidos a nivel internacional y muestran la imagen de Panamá como destino.
¿Un partido de Concacaf a nivel internacional y no se prende la pizarra del estadio?, no sabíamos en qué minuto iba el juego y prácticamente estábamos desinformados acerca de quién entraba o quién salía en los cambios de los equipos, ¿es esta la imagen que queremos proyectar?
Si bien es cierto, me encanta Panamá, hay actitudes que como sociedad debemos cambiar, respetar al peatón, manejar a velocidades indicadas y no pelear en cada intersección por ganar el paso, la cortesía vehicular es fundamental para evitar los accidentes.
Creemos que el tocar un claxon moverá a los autos de la calle y nos dará paso expedito, pretendemos que en un tranque descomunal el bloquear la intersección nos hace mejores ciudadanos, se nos olvida que las luces del semáforo son verde para seguir, amarilla para prevenir y roja para no pasar y hacer alto, para algunas personas parece ser que es la indicación para prender el turbo y pasar a toda la velocidad, he visto un par de accidentes y créanme, el resultado no ha sido nada bueno.
Hoy me sentí con la necesidad de compartir estos puntos de la actividad cotidiana que a mi parecer debemos revisar, monitorear y modificar para lograr que nuestros hijos en la generación en crecimiento puedan darse cuenta de estos detalles que debemos modificar en nuestro comportamiento tanto a nivel social como a nivel profesional.
Lo invito a revisar estos puntos y si está de acuerdo…. practicarlos.