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¿Cuándo, Cómo y Dónde? (La Mecha)


Veleidosa cual señora caprichosa las tormentas políticas cuasi-revolucionarias se anuncian con sigilo casi imperceptible; caen con estruendoso desenfreno y se manifiestan con impredecibles resultados.

Algunas empero concluyen como el cuento de Shakespeare del perro que no ladró. Pero nunca se sabe; ni siquiera los Nostradamus políticos que como buenos meteorólogos estudian, analizan y advierten son capaces de adivinar y menos vaticinar su llegada.

Ahora que Egipto y parte del mundo Árabe son noticia en plena metamorfosis; el génesis de la revuelta (que aún no termina) ha sido relegado a un segundo plano. Recordemos que todo empezó el pasado 17 de diciembre cuando un joven universitario en paro, de nombre Mohamed Bouazizi, se inmoló en Sidi Bouzid (ciudad agrícola en el centro de Túnez) como medida de protesta, falleciendo pocas semanas después. Se dedicaba a la venta ambulante de frutas y verduras, pero un día un policía le abofeteó públicamente y para colmo las autoridades locales le prohibieron seguir con su actividad. Mohamed no halló mejor medio que la muerte para hacerse oír. Esa fue la mecha que sobre una acumulación de hechos ocurridos sirvió de conductor detonante.

Importancia preponderante sobre lo acontecido tuvieron las redes sociales. Ellas fueron el medio que propició y facilitó la puesta en marcha y ejecución de una rebelión popular no organizada; presentida pero no augurada; que nació, creció y se desarrolló de manera espontánea (sin la participación de los liderazgos tradicionales); acicalada por la mecha del vendedor de frutas de Túnez y constituida por gente común y silvestre que se cansó.

Se cansaron de no poder emitir concepto sobre las cosas reales de su interés y de que su voz más que un mero sonido producido en la laringe por la glotis, “fuera verdaderamente escuchada”.

Un informe revela que en el mundo existen 940 millones de personas registradas a las redes sociales. Hasta mayo del 2010 solo en Facebook, Panamá registraba un total de 518,000 abonados y creciendo con rapidez.

La multifuncionalidad que presentan los teléfonos celulares está cambiando rápidamente la forma de ver y entender 'la Internet'. Las redes sociales y el móvil tienen una simbiosis natural pues el teléfono móvil por su naturaleza fomenta el efecto red, así como la posibilidad de compartir información en múltiples formatos con carácter “inmediato”. Consecuentemente aspirar al control de lo que ocurre en la red resulta ser una utopía, sueño de opio para los que pudieran tener esa aspiración. Preguntarse el cuando, el cómo y el dónde se originará la próxima mecha no resulta ser descabellado; menos cuando existe tanta convulsión.

No hay que confundir nunca el conocimiento con la sabiduría. El primero nos sirve para ganarnos la vida; la sabiduría nos ayuda a vivir. (Sorcha Carey).

*Administrador de Empresa,

Profesor Universitario.