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Cuando el hombre desafió a Dios


Guillermo Ávila (guillermo.avila@epasa.com) / PANAMA AMERICA

La compuerta se abre. Una violenta ráfaga penetra –desde una estratósfera de brillante claridad en la que no hay aire– las entrañas de un ser humano. Todo es gris y estéril, y el horizonte está más lejos de lo que parece: un entorno estático que solo conoce el silencio.

En tierra, y mientras este paracaidista cae a varios km por segundo, millones de personas son testigos en directo vía you tube de una hazaña. Y no cualquiera, sino de tres: vuelo tripulado en globo a más altura (39,045 metros), salto en paracaídas desde más altura (38,900 metros), y velocidad en caída libre (1,342,8 km/h). Es la primera persona en quebrar la velocidad del sonido. En ese paisaje, se altera la perspectiva humana. Y es probable que Felix Baumgarter, austriaco, de 43 años, haya percibido que el universo era consciente. Y ya relajado en esa ingravidez, tal vez sintiera el pulso de Dios. Sin embargo, no fue éste el logro de un único individuo, país o empresa privada (Red Bull Stratos); fue más bien el logro de nuestra especie, de un aventurero que se lanzó por un sueño.

Para quienes vienen del siglo XX, los milagros y locura de la humanidad son parte de un ADN genético. Hoy, en pleno XXI, pudiera ser el siglo de la desmitificación. Edgar Mitchell, astronauta retirado de la NASA, sustenta que todavía nos aferramos a la idea de lo sobrenatural o lo divino, y recurrimos a ello cuando la ciencia no parece ofrecer explicación aceptable. En la era medieval no había ciencia, sólo religión. René Descartes creía que el pensamiento y la materia pertenecían a dos reinos diferentes. Esa filosofía dualista abrió el camino a Newton, y después Planck, Einstein, Bohr y al nuevo modelo de mecánica cuántica.

Al final nuestras vidas pasarán, documentadas en celuloide, páginas impresas o por medios digitales, como una pintura rupestre. Esta experiencia cósmica pudiera llevar a una comparación con los palitos chinos: las creencias de la vida son lanzadas al aire para caer desparramadas. Darle sentido, será tarea nuestra.

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Martes 18 de agosto de 2026