default

Cuando la cautela debe primar ante la espontaneidad…


Adelita Coriat (opinion@epasa.com) / Periodista

Los economistas no se han cansado de repetir una sola palabra:
prudencia. Y es que en época de bonanza hay que ahorrar para los tiempos venideros. Estamos haciendo lo contrario cuando en el otro lado del mundo hay una crisis seria. Por otra parte, el país requiere una modernización de la red vial e infraestructura moderna que redunde en beneficios para la población. Para todo esto se necesita dinero.

Recurrimos a la palabra mágica: prudencia en las inversiones y para lograr un equilibrio macrofiscal. Los proyectos deberían ponerse en una balanza de prioridades, no obstante el desarrollo nacional, la responsabilidad fiscal se ha ido modificando para hacer frente a estos compromisos.

Se envían señales por parte del Gobierno de la necesidad de aumentar los techos del déficit porque los actuales no son suficientes, ergo, acudirán a mayores déficits. Ahora mismo el crecimiento económico y la fortaleza de las finanzas muestran que cualquier acreedor encontrará financiamiento, pero no se quiere incurrir en deuda, así que se buscan otras fuentes, que no son de financiamiento sino de capital.

El Gobierno, por tanto, ha recurrido a vender sus activos, como las empresas mixtas o las tierras de Zona Libre por ejemplo. Acción que desde el punto de vista conceptual puede ser muy válida, el pero está en adónde van a parar estos dineros.

La premisa a seguir, por la experiencia pasada, es que el dinero debe ahorrarse, que se conduzca al Fondo de Ahorro. Pero el intento es que la venta de estas empresas mixtas pueda hacerse por tres formas: subasta pública, proceso competitivo de libre concurrencia (que no se explica en detalle) y la adquisición del 1% de acciones en forma individual para masificar los compradores. El Ejecutivo decidirá cual será el proceso de esta venta. ¿Adónde irá la plata? No está claro aún.

Muchos son de la opinión que deberían ir al FAP; no obstante, la nueva disposición que enmarca el FAP establece que el producto de la venta puede ir a inversiones públicas, desarrollos de interés social, depósitos en el fondo de ahorro o interconexión eléctrica. Una posibilidad, de acuerdo a lo anterior, es que estos dineros vayan al PAN porque son proyectos de desarrollo de interés social. La acción, si se aprueba como tal, es totalmente legal, pero en una época electoral es sumamente delicada. He ahí el detalle, en el temor al malgasto, el poco ahorro y las nuevas necesidades que surjan sin nada debajo del colchón.

Periodista