Cuando la humildad se esfuma
Qué agradable es encontrar a una persona humilde, llena de pasión por la vida, pero sin ningún interés en demostrar lo que verdaderamente es.
La humildad es uno de los valores más hermosos que podemos encontrar porque la sencillez que envuelve a estas personas los lleva a gozar de la simpatía de quienes los tratan o conocen.
Hace unos días encontré a un amigo y le pregunté por un libro interesante que sabía estaba escribiendo. Me respondió que no había finalizado porque necesitaba el resultado de una investigación que, de llegar a lo que esperaba, sería sumamente importante para la ciencia. Cuando le dije la necesidad de que muchas personas conocieran sobre su trabajo, me respondió que él lo daría a conocer a los científicos, pero que no le agradaba la publicidad exagerada. "No seas tan humilde porque tu trabajo no te lo paga nadie y es importante". Desde luego que tampoco soy partidaria de tanta propaganda, pero sí de conocer lo que se hace desinteresadamente.
Lamentablemente, en nuestro país y en gran parte del mundo, predomina la prepotencia y el deseo de figuración, con el solo propósito de figurar, de sobresalir, a veces a la fuerza, pero sobresalir.
Hoy encontramos personas que fueron tus amigos, tus compañeros de partido, de lucha en algún momento y, por el solo hecho de ocupar una posición alta en esa ocasión, ni te saludan ni te recuerdan. Algunos de ellos nos invitaban a sus casas cuando éramos "iguales" y ahora ni te miran. Esa prepotencia solo lleva a la perdición porque solo les dura el tiempo que les toca ocupar posiciones. Pero ¿qué será de ellos una vez bajen de donde están? Pobrecitos porque nadie los determinará y perderán aquellos amigos que los querían verdaderamente y los nuevos amigos, que solo son de conveniencia, les darán la espalda cuando ya no sean los personajes prepotentes.
Es una lástima que existan tantas personas como las que he descrito porque dan lástima ya que ese antivalor de la prepotencia no los llevará a ningún camino correcto.
La prepotencia es dañina, la humildad es positiva y conveniente para sobrevivir como persona admirada por una sociedad o como ser a quien se desea tener como amigo/a. Evitemos ser llevados por el egocentrismo y el deseo de figuración que en nada nos ayuda.