Cuando la producción muere
La reciente pugna en el Senado norteamericano en torno a la Trade Adjustment Assistance ha devuelto al tapete la posibilidad de que el Tratado de Promoción del Comercio sea discutido y aprobado por ese organismo. Frente a esta situación el ministro de Comercio e Industrias reaccionó argumentado “que los trabajadores panameños no se van a ver perjudicados por el TPC”, agregando “que por el contrario, el aumento de las exportaciones a ese gran mercado y la atracción de inversiones, no solo de EE.UU. sino de otros países que querrán vender a ese país, generarán mas empleos”. Lastimosamente la experiencia de otros países del área que han firmado este tipo de arreglos de libre comercio no avala esta posición.
En el caso del sector agropecuario, que muestra una clara debilidad estructural en nuestro país, conviene recordar la experiencia de México en el NAFTA. Es así que de acuerdo a una reciente investigación de Thimothy A. Wise, investigador del Global Development and Environment Instiute de la Tufts University, el hecho de que los productores agropecuarios norteamericanos se encuentren subsidiados les ha permitido entre 1997 y el 2005 realizar ventas a México por debajo de su costo de producción, con lo que le han generado a los productores de este último país un costo de dumping equivalente a 1,400 millones de dólares anuales. Esta situación ha llevado a que cerca de 5 millones de familias ya no puedan tener los ingresos agropecuarios como su fuente de sustento, a lo que se debe agregar que muchos productores han tenido que volver a la agricultura de subsistencia basada en el maíz.
Por su parte, una de las más importantes motivaciones de Centroamérica para firmar el CAFTA se basó en la expectativa de estos países de ampliar sus exportaciones de ropa. La realidad, sin embargo, frustró dicha esperanza. Un reciente estudio realizado por Kevin P. Gallagher, profesor asociado de Relaciones Internacionales en la Boston University, llama la atención sobre el hecho de que debido a la competencia de China, intensificada a partir de su ingreso a la OMC, las exportaciones de ropa desde Centroamérica hacia los Estados Unidos ha decaído en 25% en relación al nivel previo a la firma del tratado de libre comercio (CAFTA). Este tipo de afectación, vale la pena agregar, no solo ha afectado a Centroamérica, sino que, de acuerdo a los análisis de Stiglitz, también ha venido impactando a México. La conclusión es sencilla: en un ambiente en que China constituye una seria amenaza para el 92% de las exportaciones industriales latinoamericanas, poco se puede esperar en este rubro de los tratados de libre comercio.
Es claro, entonces, que difícilmente se pueda esperar que el TPC constituya un apoyo para el desarrollo de los sectores productivos panameños, principalmente del agropecuario y del industrial, los cuales representan el 15.6 % de la ocupación total del país, que obviamente se verá impactada negativamente. En definitiva este convenio si bien puede promover los beneficios inmediatos de los comerciantes especuladores, dista mucho de coincidir con los intereses nacionales.
