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Cuando los intereses políticos dividen a un pueblo...


Uno de los problemas que complican el diálogo del gobierno con los indígenas Gnäbe es la falta de representación, el problema es que carecen de unidad y de una posición unísona firme que pueda negociar con el gobierno el futuro de sus tierras.

Los indígenas están organizados por congresos donde debaten asuntos de la comarca eligen a sus líderes, sin embargo, en ocasiones sus posturas frente a los temas de desarrollo nacional llegan a ser tan rígidas que los gobiernos de turno se han aprovechado de la debilidad de algunos de sus integrantes para legalizar sus posturas, en representación de la comarca, en los asuntos nacionales.

El gobierno desconoció los congresos indígenas y celebró elecciones recientemente organizadas por el TE donde hubo un abstencionismo del 75%. ¿podríamos considerar al electo como el representante de la comarca? Ante el gobierno será, pero es posible que el resto de los habitantes no se sienta representada en esta persona. Mas bien argumentan que se trató de una elección forzada para que el gobierno para negociar la explotación minera y otras concesiones en sus tierras.

El gobierno de Martín Torrijos concedió más de 36 mil hectáreas para la minería. Hay reclamos ante la Corte porque, según los indígenas, el MICI aprobó una concesión de exploración sin estudio de impacto ambiental, y temen que en este gobierno se pretenden conceder unas 30 mil hectáreas para el mismo propósito.

El divisionismo del grupo Gnäbe se convirtió en el mecanismos para que los partidos políticos coordinen sus grandes intereses económicos, algunos se aprovechan de la fuerza de estos pueblos para desestabilizar al oficialismo asociados con la idea ambientalista, mientras que el gobierno también impone sus intereses alegando el desarrollo nacional.

No cabe duda que el pueblo indígena será el más lastimado en esta lucha. El cierre de la principal vía de comunicación terminará por ahogar a una población que reclama la escasez de alimentos que provoca la especulación de precios, en ese momento nadie se va acordar o simpatizar con la lucha anti-minera.

La salida a este conflicto debe ser un plan estratégico que defina el uso de suelos de nuestro país en miras a nuestro desarrollo, así no habrá pretexto de ninguna clase en modificar los acuerdos nacionales pactados.

No se valen posiciones radicales que prohiban el desarrollo nacional, pero tampoco es justo aprovecharse de las tierras del país para el gran beneficio de unos pocos y la contaminación del pueblo entero.

Periodista.