Cuando los parlamentos funcionan y cuando no
La situación generada por la negativa del Congreso de los Estados Unidos a aprobar el presupuesto para 2014 del Gobierno federal, presentado por el presidente Barack Obama, además de ser una calamidad para los ciudadanos norteamericanos en todo el mundo, también es una prueba de la fuerza del concepto republicano de separación de poderes, cuando este se aplica como debe ser.
Está probado que, las veces en que los norteamericanos han dejado de realizar sus pagos y operaciones por falta de presupuesto –la última vez en 1995–, la economía de la potencia mundial ha reflejado crecimiento económico en los siguientes doce meses. Esto sucede porque el impasseque se da por esta situación termina siendo negociado y resuelto en medio de un gran consenso, el cual ayuda a mejorar la confianza del consumidor en el futuro económico, y ha propiciado un ambiente claro para los inversores y tenedores de acciones de bolsa, en cuanto al futuro de las inversiones y subsidios por parte del Gobierno federal, lo que le da un impulso importante al ciclo económico.
La fuerza de los parlamentos en los países donde la separación de poderes es un elemento de estabilidad institucional, ayuda a controlar las acciones de los Gobiernos, pero en el sentido positivo.
Y esto me lleva al plano local. Sin necesidad de defender al Gobierno actual, me llama mucho la atención cómo se habla de corrupción, de sobreprecios, de falta de transparencia, etc. Y es posible que todo esto se dé o no. Lo que si está claro es que los primeros que tienen el deber de presentar pruebas de lo anterior son nuestros parlamentarios de oposición. Para eso tienen el privilegio del fuero parlamentario. Por eso tienen las prerrogativas que les permiten contratar el personal correcto para hacer las investigaciones que, al final, los medios de comunicación con menos presupuesto realizan.
La Asamblea Nacional no se transmite por televisión y radio para que veamos las capacidades de oratoria de nuestros parlamentarios. Están para que todos nos enteremos de la realidad nacional, especialmente los jefes de ellos, o sea, los ciudadanos que alguna vez emitieron el voto y que luego del mismo son olvidados e ignorados ya que, que yo sepa, casi ningún parlamentario en este país hace actos de rendición de cuentas con sus votantes.
Parlamentos como los de México, Colombia, Argentina, Chile, están constantemente en la palestra noticiosa por las denuncias ante la justicia, de hechos de presunta corrupción de sus gobernantes.
¿Qué hacen nuestros diputados en las comisiones respectivas? Si hay sobreprecios en obras, su deber es investigar, presentar las pruebas en las comisiones y luego al pleno legislativo y por último, llevarlo a la justicia.
Al no tener idea del poder real de la capacidad de un diputado, quienes ejercen estos cargos terminan como representantes de corregimientos con mucha plata.
Así, cuando se discute el presupuesto en Panamá, pasa totalmente desapercibido. La gran noticia al final que reflejan los medios de comunicación es el monto neto. Y ahí es que se forma el gran escándalo.
La importancia de un parlamento activo en una democracia pasa, sobre todo, por su capacidad de contrapeso y control de los otros poderes del Estado. Culpar al Órgano Ejecutivo o Judicial de excesos, revela la falta de capacidad de los miembros del Órgano Legislativo de realizar de forma efectiva y eficiente su trabajo. Por esto, los ciudadanos no le dan el valor que tienen y terminan apoyando a los candidatos a diputados que demuestren una conducta exacerbadamente clientelar.
El fortalecimiento parlamentario se inicia en los partidos políticos. La formación política es la mejor garantía de un comportamiento adecuado con respecto a las funciones reales de los mismos, una vez electos. Aún más que cualquier otro factor coercitivo que se intente aplicar, como la revocatoria de mandato o la amenaza partidaria.
Es inaceptable que un diputado me diga que si o hace esto o aquello que le pide el Órgano Ejecutivo, le va mal a su comunidad. ¿Quién aprueba el presupuesto del Estado? ¿Quién finalmente conoce las partidas presupuestarias para las comunidades por ministerio e institución autónoma?
Los diputados que hacen su trabajo, es decir, casi ninguno, tienen la posibilidad de influir en la forma en que se plantea y diseña finalmente el presupuesto. Cuando una bancada opositora no logra lo anterior, demuestra su desconexión del votante, que es quien al final puede influir con su voz en la opinión pública y la calle sobre las acciones del Órgano Ejecutivo.