Cuando menos es más
Experto en creatividad publicitaria
Desde el punto de vista de ciudadano, no puedo dejar de notar las molestias causadas por la saturación visual de publicidad exterior que tenemos en nuestras calles y avenidas, ni hablar de lo que se vive en tiempo de elecciones, cuando vemos barbaridades en contra de la naturaleza e irrespeto por los espacios del peatón.
LA CANTIDAD DE INFORMACIÓN QUE DEBE CONTENER CADA VALLA, QUE SEGÚN LA POSICIÓN EN LAS DIFERENTES CALLES, VARÍA EN LA CANTIDAD DE ELEMENTOS DE DISEÑO. NO ES LO MISMO TENER UNA VALLA EN UN CORREDOR VIAL QUE DENTRO DE UNA CALLE DONDE HAY MUCHO TRÁFICO, PORQUE LOS TIEMPOS DE LECTURA SON DIFERENTES.
La publicidad exterior es el medio más antiguo y también uno de los más eficaces si se trata con la debida estrategia desarrollada por los especialistas. Este tipo de publicidad se remonta a las primeras formas de expresión gráfica del hombre, cuando se hacían inscripciones en las paredes de las cavernas para transmitir a sus semejantes alguna idea.
En la actualidad, la neurociencia y la tecnología han estudiado en profundidad el tema de la publicidad exterior. Por ejemplo, una de las principales teorías es que mientras la persona se desplaza en cualquier medio de transporte, su cerebro está en modo de acción pasivo/activo. El estado pasivo está establecido por una actitud de espera que tiene el individuo hasta llegar a su destino. Es allí cuando el cerebro está en una búsqueda de información que le permita entretenerse. Por ello, el proceso de captura de los mensajes se vuelve casi involuntario, pero efectivo para la recordación de marca.
Otros estudios hablan de la cantidad de información que debe contener cada valla, que según la posición en las diferentes calles, varía en la cantidad de elementos de diseño. No es lo mismo tener una valla en un corredor vial que dentro de una calle donde hay mucho tráfico, porque los tiempos de lectura son diferentes.
Lo que nunca cambiará es que una valla con una idea genial y bien ejecutada será la inversión más inteligente que cualquier anunciante pueda hacer. No es necesario describir el poder de las ideas en cualquier medio de comunicación, hacer que los productos se diferencien los unos a los otros y se posicionen en la mente del consumidor, pero, para lograr este invaluable factor, las vallas deben dejarse ver. Por ello, la simple regla de la distancia suficiente entre unas y otras es imperativa para que cumpla con su objetivo. De lo contrario, será muy difícil enganchar a un potencial consumidor, ya que la saturación visual no dejará que el ojo humano se detenga con nuestro mensaje.
Un tema muy sensible es la generación de empleo. Esto empieza con el anunciante que fabrica un producto, pasa por toda su cadena industrial y de distribución, incluye las publicitarias que generan una estrategia de posicionamiento, los valleros y con ellos los impresores, instaladores, hasta quienes venden los suministros. Otro grupo son los que reciclan las lonas para poner como techo o pared en sus humildes viviendas. Si lo vemos desde este punto, hay múltiples disciplinas que obtienen beneficios con una valla.
UNA VALLA CON UNA IDEA GENIAL Y BIEN EJECUTADA SERÁ LA INVERSIÓN MÁS INTELIGENTE QUE CUALQUIER ANUNCIANTE PUEDA HACER.
Al leer el Decreto Alcaldicio N.° 2063 que está poniendo en marcha la Alcaldía para limpiar la ciudad de las vallas ilegales, uno se sorprende al ver que la ley data de septiembre del año 2000, y rápidamente te das cuenta de que hubo negligencia por aplicarla.
El ordenamiento visual de la ciudad lleva un mensaje valioso para la sociedad, con ello demostraremos el respeto por el ser humano y será enviada una advertencia clara a todos los que deseen pasar por encima de las leyes.
La ejecución del decreto es un paso firme para que vivamos en un lugar armonioso, donde las empresas obtengan el beneficio de pautar en un medio de alto impacto y que el respeto por el ciudadano sea por fin un tema prioritario en la agenda de los mandatarios.