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Cuando querer impresionar puede afectar una ocasión perfecta

Por: Redacción 19/07/2015

Me imagino que en algún momento te has encontrado en una encrucijada respecto a escoger el correcto lugar para hablar de negocios, hacer una entrevista de trabajo, conocer mejor a una persona o recordar con amigos aquellos tiempos de antaño. Cuando se quiere reunir con ejecutivos de empresas que tienen poder para tomar decisiones cruciales, debe tomar en cuenta que ya sea en horario de almuerzo o cena, el foco principal es la generación o propuesta de negocio, no el menú o bebida que se ofrezca. Muchas ocasiones el llevar a clientes potenciales a lugares de mucha bulla puede ser perjudicial para el desarrollo de la reunión, es por ello por lo que se recomienda, si es posible, negociar todos los puntos de la transacción en un ambiente ejecutivo, de esta forma, toda la atención estará centrada en el negocio que se busca.

Si la ocasión lo amerita y el horario se extiende, ya sea para almuerzo o cena, se debe tener muy en cuenta que a muchos directivos les gusta estar en salones privados o ejecutivos manteniendo la discreción de lo que ahí se conversa.

De igual forma antes de decidir por nuestro invitado o cliente, debemos tratar de conocerlo mejor para evitar malos ratos a la hora de querer ordenar platillos asumiendo que su gusto es igual al nuestro, sin saber que quizá es alérgico a algún tipo de alimentos o si lleva alguna dieta específica que lo limita en su menú de elección, estos puntos son por demás importantes y denotan interés previo por el cliente con el que estamos por cerrar una operación importante.

Si ya tiene planes de almuerzo o cena con el cliente o posible socio comercial, piense que llevarlo a un lugar ostentoso y de altos precios puede ser contraproducente, pues proyecta una imagen de derroche cuando usted está buscando un socio comercial que lo apoye en la operación que no está funcionando correctamente, eso puede prestarse a interpretaciones claras de su posible socio con respecto a la forma en que usted lleva su empresa.

Otro punto que debemos considerar de forma importante es el consumo de las bebidas, recordemos nuevamente que el foco de la reunión es la negociación y aún no la celebración, por lo que debemos ser respetuosos y precavidos a la hora de ordenar las bebidas y dejar absoluta decisión a nuestro cliente para que él decida qué beber, en muchas ocasiones en el afán de querer impresionar se piden botellas de vino de precios ridículos sin saber que quizá a nuestro cliente no le apetece el tipo de vino o se quiere mantener en bebidas sin alcohol, hoy en día muchas empresas tienen por política el no bebidas alcohólicas a la hora de negociar algo por la empresa que representan.

Si quiere un poco de terreno ganado ante su cliente, investigue; si se lo permite, trate sutilmente de preguntarle sus gustos en relación con los tipos de cocina internacional, recuerde que muchas veces su cliente podrá ser extranjero y quizá quiera mantenerse en el estilo que normalmente consume, por lo que debemos tener cuidado al tratar de convencerlo de algunos platillos regionales.

En el caso de que nuestro cliente sea un amante conocer de la cultura gastronómica de los países que visita, tratemos de ser lo más claros posibles en la explicación de los platillos y, sobre todo, conocer qué ingredientes lo componen, recuerde que algunas personas pueden tener algún detalle o problema con los mariscos, los lácteos, el ajo, el ceviche, etc., siempre será de mucha utilidad el darle la mayor información posible por lo que si usted no lo conoce, le recomiendo consultar al salonero o si el restaurante se presta para ello y el chef está a la vista, mucho mejor.

En ciudades como Panamá, donde existe una gama de restaurantes para todos los gustos, resulta sencillo tomar una decisión con respecto a dónde llevar a clientes potenciales. Si en verdad quiere sumar a su negociación, escoja lugares que cuentan con servicio personalizado, menú definido por su estilo y no por su precio y si el número de invitados pasa de 3, procure escoger restaurantes que cuenten con pequeños salones donde la atención es impecable y permite discutir cualquier negociación manteniendo el ambiente ejecutivo, esto siempre será agradecido por las personas con las que usted se reúna, ya que muestra un interés legítimo por su cliente y no por el número de personas que están conviviendo dentro del restaurante, recuerde que ningún cliente quiere que otro se entere de su estrategia comercial.

Como podrá darse cuenta, no es tan complicado, ponerse en los zapatos de su cliente no aplica solo para atender una queja u ofrecer una cultura de servicio, es entender y conocer mejor a su cliente, recuerde que al final del camino no importa si es un cordero, langosta o camarones lo que se sirvió en el almuerzo, si el negocio no se logra por muy caro que sea el menú, este será el más amargo de los recuerdos. Antes de decidir, recuerde cuál es el propósito de la reunión y de ahí parta para definir el lugar idóneo, siempre considerando un plan "B" o "C" para estar totalmente cubierto.

En 29 años en la hotelería, pude presenciar almuerzos y cenas en las que botellas de vino de más de $500.00 eran solicitadas por los anfitriones con resultados negativos y, por el otro lado, conocí personas fascinantes que cerraron negocios de por vida con el exquisito aroma y sabor de un expreso cortado.

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Viernes 31 de julio de 2026

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