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Cuando una mentira no engaña


Cristóbal Silva / Ingeniero (opinion@epasa.com) / -

El escandaloso suceso desatado al haberse conocido, esencialmente en las redes sociales, la ignominiosa y escalofriante grabación en la cual el excandidato a la alcaldía del distrito capital por el partido PRD, Dr. Roberto (Bobby) Velásquez, arreglaba la contratación de personas con características delincuenciales para agredir físicamente a su contrincante y copartidario José Luis Fábrega, con el propósito de hacer que se “bajara” de su candidatura dejándole el camino abierto, le puso los pelos de punta a todos los panameños.

A pesar de la gravedad del acto cometido, el cual merecía de una acción correctiva y sanción ejemplarizante por parte del partido PRD, el Sr. Juan Carlos Navarro, candidato presidencial y secretario general del PRD, conociendo de la existencia y contenido de la grabación desde varias semanas antes, lo cual ha sido mencionado públicamente por varios de sus conspicuos copartidarios, optó por no enfrentar la situación de forma inmediata, considerando los efectos negativos que podría tener para su candidatura.

La percepción generalizada es que el Sr. Navarro solamente actuó y pidió la renuncia al Dr. Velásquez cuando se vio forzado por la opinión pública a enfrentar la situación. A todas luces, el Sr. Navarro, con o sin conocimiento de causa, parece cometía un acto de apología del delito.

No obstante, el Sr. Juan Carlos Navarro intentó engañarnos. Salió con una explicación fingida que no tragó el pueblo. Hasta sus propios copartidarios han expresado que Navarro tenía conocimiento anticipado de la grabación.

Uno entonces se pregunta, ¿cuál es el Nuevo Panamá del que habla? ¿Será uno en el cual cambia un régimen de dictadura militar en el que creció, apoyó y hasta pidió regaños, por un nuevo régimen de protección a la delincuencia, ocultando actos solo para favorecer sus propios intereses?

Los panameños no queremos un gobierno delincuencial, que nos condene a una situación de inseguridad extrema, desprestigio y a la corrupción impune, solo porque un candidato antepone sus intereses a los del pueblo. Me resisto a regresar al país delincuencial de los 70 y 80.

Sr. Navarro, Ud. no puede hablar de honestidad y democracia intentando dejar “pasar agachados” a copartidarios que comentan ilícitos de cualquier naturaleza, esperando que el pueblo se olvide del suceso acontecido y luego se toma como que “aquí no ha pasado nada”, solo por no afectar su candidatura a la presidencia. Ahora surge el caso Pineda. ¿Qué hará?

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Viernes 14 de agosto de 2026