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Cuba enfrentó a Matthew y salió airosa una vez más
Este huracán dejó muertos, heridos o desaparecidos a su paso por Jamaica, Dominica, Haití y otras islas del Caribe, y se dirige hacia el norte, con un poderoso embate difícil de combatir. En ese recorrido atacó el extremo oriental de Cuba. Sin embargo, los resultados del daño y las muertes no se comportaron de igual manera.
Las instituciones y la población cubana dieron un ejemplo digno de una nación muy bien organizada y orientada para enfrentar este fenómeno atmosférico. Con vientos mayores de 200 kilómetros por hora y enormes marejadas en el litoral y lluvias torrenciales. Familias enteras, mujeres embarazadas, lactantes, ancianos, minusválidos en primer orden, recibieron la atención necesaria con atención médica, alimentación y todo el apoyo necesario. No se registraron víctimas humanas de ningún tipo.
De cuantos sitios en áreas menos resguardadas, toda la población fue trasladada a lugares seguros, a su debido tiempo, sin peligro de inundaciones, marejadas o vientos huracanados, junto a sus familiares, amistades, colaboradores o edificaciones oficiales, también con el mismo apoyo asistencial.
Los responsables de cuanta institución sería afectada por el sismo, incluyendo las Fuerzas Armadas, acudían al llamado de emergencia.
Tampoco estuvieron ausentes los máximos representantes del Gobierno y el Partido, en la conducción y la orientación indispensables.
Para salvaguardar los bienes de cada quien se tomaron las precauciones debidas. La cooperación y solidaridad estaban presentes en todas las instancias. La comunicación por todos los medios no faltaba, todos los municipios y poblaciones permanecían muy bien informados de los acontecimientos y las medidas preventivas puestas en práctica por las distintas instancias de la Defensa Civil, en todo el territorio de las provincias orientales. La atención especial que requerían todas las costas norte y sur, y los territorios bajos estaban sujetas a los controles y atenciones indispensables y específicas. Acueductos, alcantarillados, drenajes, instalaciones eléctricas, oleoductos, comunicaciones, represas, plantaciones, almacenes, en general, bienes particulares u oficiales habían sido revisados y acomodados en lo posible, para tales contingencias. La premisa era llevar al mínimo los daños y perjuicios.
El huracán más poderoso y peligroso que se ha conocido en el área del Caribe, en los registros del tiempo, demostró la capacidad de la población, del Estado y la sociedad cubana frente a esta eventualidad climática en esta temporada.
Periodista