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Cuba, un inacabable debate


Con la vista puesta en la esperanza de agilizar una transición democrática pacífica y ordenada en Cuba, el presidente Obama toma nuevas medidas de intercambio y enlaces con la isla. Por supuesto los cubanos de línea dura en el exilio, entre los que destaca la nueva presidenta del comité de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes norteamericana, Ileana Ros, ven las medidas con desaprobación, por considerar que refuerza el régimen represivo liderado por los hermanos Castro. De allí que la decisión de Obama mantendrá un debate que no parece agotarse en el tiempo.

Sin embargo, la decisión del mandatario estadounidense entrará en vigor de inmediato. Lo cual incendiará el eterno debate sobre si EE.UU. deberá continuar sosteniendo el endurecimiento de sus relaciones con Cuba, a lo que no parece estar dispuesto Obama o, en cambio, la diplomacia estadounidense debe promover la independencia de la población cubana respecto a las autoridades locales mediante estos gestos de acercamiento, tales como el envío de remesas, viajes e intercambio de organizaciones religiosas.

Lo cierto es que el debate Washington-La Habana tiene harta a la población de la isla, agobiada por los fracasos económicos y políticos de sus arcaicos mandatarios. Por eso algo hay que hacer, pues también la comunidad internacional se ha cansado de una línea dura que todos condenan, y que no ha dado ningún resultado en más de 50 años, salvo la asfixia de los cubanos. El debate continuará entre unos y otros, pero el tiempo de la transición está cada vez más cerca.