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Cuestión de números


El chofer de Don José Luis Sosa “Pepe Lucho”, quien era gerente general de los Casinos Nacionales, me invitó que le acompañara pues su jefe quería hablar conmigo. Allí Don Pepe Lucho me advirtió que “el viejo” le había dado instrucciones para meterme preso si me veía jugando en alguno de los establecimientos. Además corroboró, ya te mandó a investigar y sabe que no andas en nada malo, pero que no fueras tan pendejo para botar la plata. Ciertamente era un ludópata, hasta crédito tenía, allí conocí a casi todos los gerentes, Papi Aldrete en el Hotel Lux, Chito Arjona en El Panamá, Tito Afú en El Dorado, Pareja en El Continental, Charly Gracier en el Number One entre otros.

Era persona de confianza del general Torrijos; ello me permitía un nivel de influencia en la esfera de gobierno; gente que ni siquiera conocía se me acercaba para que les ayudara en trámites oficiales, cobrar cuentas contra el tesoro etc., aspecto que me ofrecía ingresos adicionales muy considerables para la época. Con la experiencia y madurez de hoy tal vez tuviera buen dinero, pero no les quepa la menor duda que me hubiesen metido en el churuco de “entraron limpios y salieron millonarios” o en mi caso particular, tal vez con algunos miles ahorrados pero sin nada que temer o de que arrepentirme.

Recuerdo un sábado en casa de calle 50, el general llego en el helicóptero FAP 100 con su uniforme de fatiga empapado en sudor. Era como la 1:30 p.m y con notorio tono de disgusto dijo a la secretaria que ubicara una persona donde estuviera. Cuando le pasaron la comunicación dijo: “oye fulano, acabo de venir de Pacora y pasado un mes no has hecho un carajo en el camino para el que te contratamos y te pagamos. Los campesinos necesitan la vía para sacar sus productos, así que desde este momento moviliza el equipo para el lugar y no quiero saber de ti hasta que termines el trabajo”. Cuento estas anécdotas, porque contrario a lo que mediocres aseguran, Torrijos era muy estricto y honesto en sus principios. Repaso en mi memoria que decía a sus ministros y allegados, “no les prohíbo que hagan negocios, pero hagan las cosas bien y ejecuten la obras”.

Su inquietud y malicia era reflejo de las malas prácticas en los gobiernos anteriores al golpe militar. Los proyectos se cobraban pero no se realizaban, los ministros cobraban en el Banco Nacional “las botellas” en maletines y tantas irregularidades como lo eran el robo de urna y violencia electoral que parece no existió, porque la historia negativa se cuenta del 68 para acá. Hoy presuntos saqueos públicos en sobre precios de obras y compras del estado, el robo de equipos e insumos de las instituciones, requieren una estricta vigilancia de organizaciones y gremios profesionales. Primaria responsabilidad tiene la oposición política, porque en cuestión de cálculos matemáticos, los números no fallan.

Delegado y Director Nacional PRD.