Cuestiones de anomia social en el país
Existe un creciente pero preocupante modelo de ciudadano que está padeciendo de anomia. A falta de estructuras sociales y valores positivos, este ciudadano adquiere una visión errada de la realidad que no le permite alcanzar metas para ayudar a construir un mejor país.
Hace algunos días escuchaba al profesor Danilo Toro cuando se refería en un medio de comunicación al estado de "anomia social", término que conocimos a través del maestro Emile Durkeim, y que deriva de la desorganización social como consecuencia de normas sociales que no tienen congruencia, a propósito de lo que se ve, con morbo y palomitas de maíz, cuando somos testigos de imágenes de gente peleando en plena calle o a estudiantes simulando sexo como una travesurita adolescente, porque son filmados desde un teléfono para que luego de ser difundidos, nosotros como periodistas "elevemos" la voz de protesta frente a estos actos grotescos que pareciera que no tienen castigo terrenal.
Más dramático aún, esa masa que encima apadrinamos desde los mismos medios con distintos "shows", provoca que otros "ciudadanos modelo" transpiren hediondo racismo, xenofobia, discriminación sexual, fundamentalismo extremo, ignorancia dictatorial y un enfermizo fanatismo religioso que ya raya en lo inaguantable.
Cuestionamos una delincuencia y un estado de sitio de la pobreza que realmente solo nos importa cuando revienta en nuestra puerta, y para colmo de males, buscamos como vía de ejemplo a un segmento interesante de sabihondos culturetas, aspirantes a gurús e incoherentes guías políticos, para que asistan al prójimo por un mejor país, sin que ellos tengan la mayor sensibilidad ante cualquier emprendimiento real de una clase social que necesita esperanza. Entre tanta información e ignorancia probada en cuanto a temas de referencia sexual, a este modelo de ciudadano no le entra en sus neuronas información oportuna para que reflexione sobre conductas y deje de ser tan desafortunadamente vacío sobre lo importante de explicar la sexualidad con valores positivos.
Pareciera que creemos que somos sabios analistas de todos los temas de interés, expertos en deportes, política, cultura, valores, y nos vanagloriamos de un sentimiento y orgullo patrio, falsamente nacionalizado por verdades que no nos atrevemos a enfrentar con madurez, pero sobre todo, seguimos en ese estado cínico que no nos permite visualizar en qué estamos fallando, porque tenemos que crecer en educación, pensamiento científico, crítico, espiritualidad y muchísima humanidad.
"Por la ignorancia se desciende a la servidumbre, por la educación se asciende a la libertad", inmortalizaba el abogado colombiano Diego Luis Córdoba y de veras que esta sabiduría sigue siendo universal. Seamos cada día mejores ciudadanos, con el compromiso de construir en una mejor sociedad.
Periodista