default

Cuidemos el Instituto Nacional

Por: Redacción 11/10/2013

Modesto Rangel Miranda (opinion@epasa.com) / Comunicador social

La cultura bien enseñada es la proyección de diversas formas de pensamiento, que revelan cambios positivos o negativos de nuestra sociedad. Es triste ver cómo la juventud no quiere un cambio positivo y se concentra en adquirir patrones culturales negativos. Es incomprensible cómo estudiantes del Instituto Nacional mantienen una actitud y conducta indisciplinada, contraria a los verdaderos ideales de quienes desean mejorar el nivel de enseñanza en este bello país. Lamentable es cómo estos estudiantes tienen una conducta agresiva ante la sociedad panameña.

En las páginas de la historia de Panamá sobresale el aporte de la heroica participación del Instituto Nacional en las luchas reivindicadoras por la defensa de la soberanía del Canal de Panamá. Ser institutor es haber consagrado un lema que nunca se olvidará en la vida. Estudiantes del plantel participaron en las luchas de 1984 a 1989, fueron los mejores momentos, cuando los mismos consagraron su verdadero valor ante la infamia que cometían los miembros de las Fuerzas de Defensa y sus colaboradores, tanto civiles como militares.

Pero los verdaderos hechos demuestran que la historia no se puede alterar. Nuestra alma máter es el gran colegio donde se aprendió a proyectar grandes ideales, cuyo espíritu de nacionalismo inspiró los verdaderos legados de nuestros abuelos. Sin embargo, pareciera que la juventud del siglo XXI ha cambiado el rol de las páginas de nuestra historia cuando en su mayoría no mantienen ese espíritu luchador y estudioso. Los sucesos acaecidos esta semana demuestran la incapacidad de estudiantes que no mantienen este estímulo por estudiar y valorar el esfuerzo de sus padres por mejorar el destino del país. Es triste ver cómo estudiantes inconscientes se prestan para perjudicar a quienes desean estudiar y mejorar el destino de la Nación. Es hora de que el Instituto Nacional sea limpiado y saneado de toda intoxicación radioactiva, que está destruyendo la imagen heredada por generaciones arraigadas a sus legados. La disciplina y la vara de la justicia deben llegar al Instituto Nacional y aplicarse a esos estudiantes que siendo miembros de elementos destructivos quieran dañar lo más anhelado en este país.

Ojalá que la justicia y la verdad lleguen y podamos ver en sus aulas jóvenes ansiosos de estudiar, sirviendo a esta bella nación. Cuidemos con verdadero orgullo nuestro glorioso plantel, el Instituto Nacional.

Edición Impresa

Jueves 13 de agosto de 2026