Cuidemos nuestra universidad
Cuidar la Universidad de Panamá (UP) implica preservarla, guardarla, conservarla y mejorarla permanentemente. El cuidarla es ayudarla a alcanzar un alto nivel de calidad e incrementar su proyección a la sociedad a la cual se debe y evitar que las fuerzas que siempre atentan contra las instituciones públicas de educación superior le ocasionen perjuicio alguno.
Cada vez que se hacen escuchar voces disidentes al actual sistema de administración, las autoridades carentes de argumentaciones se limitan a señalar que se trata de las acciones de los enemigos internos de la UP. Sin embargo, el cuidar y proteger nuestra institución también implica el respetar y exigir el cumplimiento de su ley, sus estatutos y sus reglamentos.
Durante este año 2013, nuestra universidad ha transitado por algunos hechos que merecen una exhaustiva explicación a sus estudiantes y al país. El primero de ellos fue la remoción del Vicerrector Administrativo después de más de 6 años de estar familiarizado con sus funciones. Posteriormente se dio la renuncia del director de Ingeniería y Arquitectura, a menos de un año de haber sido designado, y por último tenemos la destitución intempestiva del director de Asesoría Jurídica de la UP.
Esto último ha levantado mucha intranquilidad entre los universitarios, ya que inmerso en este hecho están las denuncias que hace el ex asesor jurídico en las que señala que su remoción se debe a que él se disponía a investigar la adjudicación de una posición de profesor titular a un docente de la Facultad de Derecho, para lo cual no se cumplió con el procedimiento de participar en concurso formal como exige nuestra legislación.
Los concursos para la adjudicación de cátedras son la esencia del quehacer académico de la UP. Cualquier acto que empañe la transparencia de estos concursos representa una afrenta y, por lo tanto, exigimos una pronta aclaración. Para los que hemos participado en un concurso después de muchos años de preparación, o para los más de mil profesores que esperan la apertura de un concurso a cátedra, esta denuncia nos llena de preocupación.
Por consiguiente, a nombre de los más de 4,000 profesores que componen el cuerpo docente de la UP, exigimos una explicación, y si el caso lo amerita que se deje sin efecto la adjudicación y que los responsables sean sometidos a los correspondientes procesos administrativos y judiciales disciplinarios.