Culpa compartida
La fama de irresponsables le sigue costando tiempo y dinero a miles de panameños, que dejan todo para solucionarlo a última hora.
El llegar tarde a las citas, comprar los útiles y uniformes escolares a sus hijos una noche antes del inicio del año lectivo o adquirir de manera tardía los regalos para fechas especiales son algunos de los ejemplos puntuales.
La última irresponsabilidad fue la de hace tres días, cuando miles de contribuyentes abarrotaron las oficinas de la Alcaldía y de la Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre a pagar las multas y a ponerse al día en el trámite de placas, pues se había anunciado la imposición de multas y la retención de los vehículos.
La advertencia cumplió su objetivo, pues las arcas del Estado se llenaron con el pago de los impuestos; pero el caos que generó el movimiento vehicular en la ciudad capital fue infernal.
Los panameños sienten cuando les tocan el bolsillo y esta no fue la excepción. Más allá del éxito logrado, las autoridades, en vez de aplicar fórmulas desesperadas, deberían ejecutar planes sostenidos de recaudación.
No es justo para los miles de contribuyentes que están paz y salvo, que al salir a las calles en sus autos queden atrapados en los descomunales tranques de la ciudad capital y en las dos principales vías de acceso al interior del país.
