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Cúmulo de interrogantes sobre el retorno de Honduras a la OEA


Después de casi dos años de crisis política en Honduras, ayer logró reincorporarse a la Organización de Estados Americanos (OEA).

Pero, tras este logro político del presidente hondureño Porfirio Lobo, hay algunas interrogantes que quedan en el aire.

¿Que orilló a Lobo a firmar el Acuerdo de Cartagena que permitiría el retorno de Manuel Zelaya al país, sin que tuviera que enfrentar a la justicia?

¿Qué más tuvo que ofrecer el mandatario hondureño para que su país volviera a tener el beneplácito de la OEA?

¿Quiénes pagarán por los daños morales y humanos originados por el golpe de Estado ejecutado por Roberto Michelletti?

Por estas interrogantes es comprensible la negativa de Ecuador de aceptar tranquilamente el reingreso de Honduras a la OEA, porque para los representantes ecuatorianos ante ese organismo hubo violación de derechos humanos y hay muchas cosas que esclarecer.

Por otro lado, hay quienes precisan que era la única manera de que el país centroamericano recibiera apoyo financiero que le permitiera solventar algunos problemas tras la suspensión de la ayuda económica prometida para este año de $200 millones por parte de Estados Unidos y que fue cortada en el 2009 tras el golpe de Estado.

Se especula que, con el reingreso a la OEA, Honduras podría recibir cerca de $600 millones como ayuda internacional.

Lo cierto es que se espera que con estos acuerdos la paz sea permanente en Honduras.