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Daño al país


La Asamblea Nacional de Diputados se ha convertido, desde hace muchos años, en un santuario a la irresponsabilidad y la politiquería.

Sus integrantes, lejos de ser los modelos a seguir por la sociedad y los forjadores de las mejores leyes para un país, viven sumergidos en los constantes escándalos de ausentismo y de abuso de prebendas.

Si bien su productividad no puede estar condicionada a la cantidad de leyes, sino a su calidad, en el actual periodo legislativo, las estadísticas revelan que solo 13 proyectos han recibido tercer debate y los más importantes aún están en agenda de discusión.

Aunque ahora los integrantes de la Asamblea Nacional culpan por la inactividad al rompimiento de la alianza entre los partidos Cambio Democrático (CD) y Panameñista y al tema de la segunda vuelta electoral, es evidente que la vagancia se pasea por el Palacio Justo Arosemena.

A poco más de un mes para que culmine este periodo legislativo, temas como las reformas electorales, los cambios a la Ley de la Lotería Nacional de Beneficencia, que permitirá ajustar el porcentaje de ganancias a los vendedores de billetes y el que establece el Código de Derecho Internacional Privado, se mantienen congelados.

Los diputados de todas las bancadas, sin excepción, le hacen un gran daño el país con su poca productividad, su inasistencia al Pleno y a las comisiones de trabajo.

Al faltar tres años para las elecciones generales de 2014, la política se ha tomado este Órgano del Estado, maniatándolo por completo.

La población tiene que ir aprendiendo a escoger a sus políticos por sus cualidades y no por su partidismo, de lo contrario, la tortura quinquenal a la que está sometida provocará daños irreversibles.